Subsuelo de Marcelo Luján

Subsuelo de

Subsuelo de Marcelo Luján

Un cuerpo vivo que se cambia por un cadáver. Una piscina. Un flash. El pantano. Y los mellizos, que comparten un secreto del que no parece fácil escapar. Como un murmullo bajo la tierra centenaria, la indiferencia adolescente se puede ver truncada por la calma del agua; apenas un instante dentro de aquella noche que suda veneno. Familia, recuerdos, pasado. Hormigas. Las raíces escondidas que siempre están presentes y tan activas: apretando el músculo de la sentencia. Como el pulso a dos manos que obliga a soluciones suicidas. Como el cordón umbilical que une y separa, que ata y aprieta. Hasta la muerte. Hasta la culpa. Dos veranos son suficientes para que la parcela del valle se convierta en el escenario de una perfecta tortura emocional.

Pon secretos terribles en manos de unos niños cerca de agua estancada y obtendrás una novela escalofriante que todos queremos leer. Marcelo Luján lo consigue con Subsuelo, recientemente publicada en la editorial Salto de Página. De ella, Carlos Zanón ha dicho que es “inquietante, cruel, perversamente humana…”. Se trata de la tercera novela de este autor argentino afincado en Madrid desde hace más de 10 años, ganador entre otros premios del Getafe de Novela Negra 2009.

La sesión final de Freud

La sesión final de Freud

La sesión final de Freud

La obra discurre en Londres el día en que Inglaterra declara la guerra a Hitler. En esa jornada crucial para Occidente, Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, con 83 años, recibe a Clive Staples Lewis, de 40 años, prometedor catedrático de la Universidad de Oxford. El encuentro tiene lugar aquel 3 de Septiembre de 1939 en el número 20 de Maresfied Gardens Hampstead, en el despacho que Anna, la hija de Freud, ha decorado a imitación de la consulta de Viena, ciudad que abandonó la familia en 1938 ante la amenaza nazi. C. S. Lewis, que será reconocido como brillante autor de literatura fantástica, junto a su amigo J. R. R. Tolkien, por obras como Las crónicas de Narnia o Cartas del diablo a su sobrino, había satirizado a Freud en uno de sus libros por lo que el neurólogo quiere conocerle personalmente. Los dos genios discreparán, de manera irónica, aguda y mordaz, sobre el amor, el sexo, el arte, la existencia de Dios y el sentido de la vida, veinte días antes de que Sigmund Freud se quite la suya. La directora de esta pieza, Tamzin Townsend, considera que su obra habla “de las diferencias generacionales, de la eterna dicotomía entre fe y razón y de la necesidad del ser humano por comprender”. Con Helio Pedregal como Sigmund Freud y Eleazar Ortiz como C. S. Lewis.

Viaje a Sils Maria

La nueva película de Olivier Assayas reúne a tres portentosas actrices reflexionando sobre la interpretación. Pero también sobre muchos temas trascendentales más, como el efecto devastador que puede conllevar la madurez y el inevitable paso del tiempo. Assayas quiso hacer una película por y para Juliette Binoche, una especie de metaficción acerca de su propia carrera. Ella es espléndida, pero los años pasan, y en el mundo del cine, a menudo las actrices maduras no son tan bien recibidas como sus compañeros. Maria Enders, la actriz que interpreta Binoche, será contratada para la misma película con la que debutó y deslumbró al mundo décadas atrás. Pero ahora no será la joven vivaz y hermosa, sino la mujer madura a la que la joven arrastra al suicidio. Mismo filme, cambio de papeles. Ahora la joven será una prometedora Jo-Ann, interpretada por Chloë Grace Moretz, que es todo lo que ella un día fue y nunca más podrá volver a ser. Estará acompañada de su asistente personal, su más íntimo apoyo, sostén profesional y emocional, una Kristen Stewart totalmente alejada del blockbuster adolescente y de vuelta al cine más independiente, donde realmente sabe brillar.