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Estatua de Bob Marley en Kingston / Dubdem Sound System vía Flirck.

Bob Marley acostumbraba a organizar pachangas futboleras con los periodistas, su banda y su equipo. Su pasión por el fútbol fue una de las facetas que más le gustó destacar durante su vida. La leyenda urbana contaba que durante uno de los partidillos en 1977, un pisotón dañó un dedo del pie derecho del jamaicano, provocándole el cáncer que acabaría por quitarle la vida. Literatura para agigantar a un gigante: El dolor del pisotón acabó por alertar a Marley de que algo no iba bien. Los médicos le diagnosticarían un melanoma, el lance futbolístico sólo sirvió para que se diera cuenta. Alegando su forma de vida rastafari decidió no operarse, ni tratarse, ni dejar que le extirparan el dedo del pie para evitar que el cáncer afectará a más zonas de su cuerpo.  Tres años después, la metástasis fue definitiva.

El icono cultural más importante del Tercer Mundo murió sin poder pisar Jamaica una vez más. En el 76, junto a su mujer y representante, fue el objetivo de un atentado. El tiroteo –todavía sin resolver- no fue mortal, aunque si abrió una herida entre Bob Marley y su país, tras recuperarse decidió mudarse a Inglaterra. El enclave político había sido el causante del suceso, Marley era la estrella del ‘Smile Jamaica’. Un multitudinario concierto a favor del pacifismo. Celebrado, casualmente, justo antes de las elecciones, cuando el presidente, y candidato, Michael Manley mantenía una mediática amistad con el artista más internacional del país. Dos días antes del concierto, el ruido de los disparos buscó apagar la música. Pero Marley asistió, tocó y reivindicó su movimiento pacifista. En una de sus esporádicas vueltas a Jamaica, en 1978, durante el concierto ‘One Love Peace Concert’ dejó una instantánea para la Historia, él entrelazando las manos de Michael Manley y Edward Seaga, los dos políticos rivales que se disputaron las elecciones. Manley ganó en el 76, en el 80 sería Seaga quien ocupara el cargo.

Cuando vio que el cáncer aporreaba su puerta, Bob Marley hizo un intento desesperado por morir en Jamaica, pero su grave situación hizo que el avión aterrizase en Miami. Sólo volvió a despegar con su cuerpo sin vida, por fin regresó a su tierra, donde tuvo un funeral de estado.

Sus dedos acariciando las cuerdas de una guitarra acústica era la única aportación musical al canto, más ahogado que de costumbre, de Redemption song.

Durante los tres años que pasó sabiendo que tenía la enfermedad, Bob Marley prefirió dejarlo pasar. Sólo cuando su debilidad se hizo más que evidente accedió a un agresivo tratamiento conocido como Issels, llamado así por estar basado en las ideas del Doctor Issels. Su uso no es recomendado y se considera ineficaz para el cáncer, además de muy doloroso para el paciente. La metástasis había afectado a varios órganos vitales, sólo quedaba esperar.

En su último año de vida, Bob Marley publicó, junto a sus The Wailers – Bob Marley and The Wailers era el nombre oficial del grupo-  el álbum Uprising. Dos canciones sobresalieron mediáticamente, una fue Could you be loved, una pieza que pasó a ser de las más reconocidas y que seguía la línea marcada por su anterior trabajo. Pero la segunda llamó mucho más la atención.  Sus dedos acariciando las cuerdas de una guitarra acústica era la única aportación musical al canto, más ahogado que de costumbre, de Redemption song. No parece casualidad que fuera la última canción del último álbum de Marley –después se publicaría, de manera póstuma Confrontation, con grabaciones originales, demos y primeras versiones- quien ya empezaba a cerrar heridas.  Un cántico profundo y reflexivo sobre el pasado de los rastafaris, sus creencias y cómo los “antiguos piratas” traficaron con él –con su gente-. Pero también un canto con un profundo sentimiento redentor.

Bob Marley vivió fumando marihuana, cantando canciones y huyendo de los problemas.  Así reafirmaba la libertad a la que tantas canciones dedicó. Mientras tanto se confirmaba como mujeriego empedernido. Sus relaciones extramatrimoniales, de sobra conocidas, fueron aireadas públicamente por la que fue su mujer hasta la muerte, Rita Marley, en el libro No Woman, no cry: My life with Bob Marley. En él describía lo duro que fue tener que ver cómo su marido se acostaba con numerosas mujeres, incluso llegando a tener varios hijos fuera de su matrimonio. Uno de ellos, Damien Marley, cuya madre es Cindy Breakspeare, ha conseguido tener una sólida carrera de artista ‘reggae’, como otros de sus hermanos y hermanastros.  En total, once hijos reconocidos. Y la cifra aumenta en los que dicen serlo.

Democratizar y universalizar el ‘reggae’ será siempre su gran logro. Un hombre con infinitas luces y no con menos sombras. Bob Marley vivió sin pensar cuál sería su última calada. Él, simplemente, fumaba.

“All I ever had is songs of freedom 
Won’t you help to sing these songs of freedom
Cause all I ever had redemption songs, redemption songs ”