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Captura de pantalla del videoclip Ciudad Vampira, Nacho Vegas.

El Gran Wyoming se preparaba para saltar al escenario el pasado viernes 17, en el barrio barcelonés de Sant Andreu. Sin embargo, no sería para un monólogo al uso, sino para potenciar la candidatura a alcaldesa de Barcelona de Ada Colau  con el partido político Barcelona en Comú –formado por Guanyem Barcelona, Equo y Podemos, entre otros-. Como lema principal y como antesala de la presentación de los protagonistas del acto, se recitaron versos de Runrún, canción del último disco publicado de Nacho Vegas, llamado Resituación. “Nos quieren en soledad, nos tendrán en común”, canta el asturiano en el disco publicado en 2014 que supone el mayor cambio en su carrera. Había versionado ligeramente uno de los lemas más utilizados por el Patio Maravillas –centro social madrileño ocupado desde 2007- para dar la puntilla coral al estribillo de la canción. Nacho Vegas, el cual había logrado un buen número de seguidores con sus anteriores trabajos basados en la tristeza como tema recurrente, se lanzaba con un disco en el que la práctica totalidad de las canciones contenían elementos críticos y reflexivos sobre la situación del país.

“¿Dónde está nuestro pan, patrón? ¿Dónde quedó todo ese dinero? ¿Lo tiene oculto bajo el colchón o lo escondió en otro sucio agujero?”. Sin tapujos, Nacho Vegas representaba en Polvorado la canción más rabiosa del disco,  lo que sentía cuando veía a familias desahuciadas junto a noticias de corrupción en el día a día. “Polvo somos, lo sabemos, y en pólvora nos convertiremos”, advierte el asturiano en el estribillo.  Pese a que el gusanillo ya se dejó ver en la canción Cómo hacer crac –del disco con mismo título publicado en 2011-, no sería hasta el movimiento 15M cuando Nacho Vegas se incorpora activamente a los diferentes círculos que exigían –y exigen- un cambio. Así, se sumó a la iniciativa Fundación Robo, que se autodefinió como “un proyecto musical colectivo que trabaja alrededor de la canción populista desde mayo de 2011”.  También ha apoyado diferentes medidas de la PAH, incluyendo un acto llevado a cabo junto a la PAHD Asturias en el que ocuparon momentáneamente una oficina bancaria de CajaAstur para versionar un poema de Gloria Fuertes en apoyo a la asociación. “Y gritarles a los poderosos mientras haya un desahucio más”, armados sólo con un ukelele y sus voces, interrumpieron pacíficamente la mañana de los clientes sorprendidos, que incluso decidieron apoyar la medida, como se ve en el vídeo.

Vegas tampoco ha dudado en apoyar causas más allá del océano Atlántico. El último videoclip de Resituación, Ciudad Vampira, muestra el difícil momento político y social vivido en México a raíz de los 43 estudiantes universitarios desaparecidos. El video cuenta con diferentes fragmentos enviados desde México, Argentina, Uruguay, Perú o España como muestra de apoyo.

Llamó la atención la banda sonora que se podía escuchar en los grandes mítines de partidos como Podemos. La música utilizada provenía de aquella canción protesta que se instauró como arma popular durante la dictadura franquista así como durante la Transición. Canciones como L’estaca de Lluis Llach, Todo cambia, de Mercedes Sosa o Canto a la Libertad de José Antonio Labordeta, colmaban las listas de reproducciones para amenizar los descansos de los actos en Podemos. Ni rastro de grupos o solistas actuales.  Aunque sí se produjo cierto acercamiento cuando el secretario general del partido, Pablo Iglesias, compartió hace un año en sus redes sociales Golpe maestro, single de Vetusta Morla, junto a la frase “Qué temazo, de esos que te hacen sentir que podemos”. El grupo madrileño, con tres discos en su cuenta particular, ha sido otro de los ejemplos de artistas comprometidos musicalmente con letras como “Fue un atraco perfecto, excepto por esto: nos dejaron garganta, puños y pies”; además, no han dudado en mostrar sus ideas políticas en diferentes entrevistas o actos públicos.

Otro grupo con éxito nacional, como Supersubmarina, sacudía la red al publicar Hasta que sangren. “Tienes un concepto equivocado de la gente que gobiernas y crees que cada uno de nosotros no merece tu atención”, cantan los jienenses antes de advertir que chillarán “hasta que sangren tus oídos y no quieras escuchar”.  Pero no sólo es la música indie por otra parte, un término vago que se utiliza como un cajón de sastre a la hora de catalogar música– la que se ha destapado en esta nueva generación de la maltratada canción protesta, que una vez sirvió como unión cultural frente a los actos que atormentaron a la sociedad. Otros como Amaral  con la Ratonera, Quique González con ¿Dónde está el dinero?, Ismael Serrano con La llamada, y muchos otros han plasmado entre letras y acordes los problemas que actualmente rodean a la población. Y que tan difíciles  son de eludir a la hora de componer sobre el papel.