Catarina Martins en una marcha durante la campaña de las elecciones 2015

Catarina Martins en una marcha del BE durante la campaña de las elecciones 2015

Siempre, desde tiempos aristotélicos, se ha dicho que la política bebe directamente del mundo de la actuación. Que un político, si quiere ganar, debe tener ese don para la actuación, parte fundamental de la retórica, que hace que la gente crea en lo que dice y le apoye. Pues algo así debieron pensar los dirigentes y los militantes del Bloco de Esquerda cuando después de los desastres de las elecciones municipales y de las europeas se jugaron su última carta a Catarina Martins, la “heroina” como la llamaban anoche, licenciada en Lenguas Modernas, de profesión actriz, y a partir de ahora resucitadora, o eso a lo mejor es parte del trabajo de actor. Tras ver el resultado parece que la elección no la hicieron como un último coletazo languideciente sino como una solución final, una jugada a todo o nada que no les ha podido salir mejor. En las elecciones legislativas de este domingo 4 de octubre han sacado el mejor resultado de su historia, 10% de porcentaje de votos, 19 diputados y, lo más importante, la llave para un gobierno de izquierdas, si el PS está dispuesto a negociar y acabar con los recortes.

Pocos auguraban este resultado hace solo un año, cuando el BE, desgastado por la desconfianza y la poca incidencia en un Parlamento dominado por la coalición de derechas y un PS conformista, acababa las elecciones europeas relegado en el último puesto con solo un representante y un 5% de los votos. Incluso quedaban detrás de Marinho e Pinto un partido personalista y nuevo que le había superado sin saber muy bien cómo. En ese momento no eran pocos los que imaginaban un futuro del BE ligado a la desaparición o la huida hacia un Podemos a la portuguesa ante el fallido intento de ser el Syriza luso. En ese momento ya estaba Catarina Martins como uno de los líderes, compartía cabeza con João Semedo, pero no fue hasta esta última derrota cuando la actriz de 42 años tomó las riendas del partido en plena caída libre y enredado en continuas luchas internas. Pero Catarina no se rindió, igual que no se había rendido cuando todos en el Bloco ponían en entredicho su portavocía y la tachaban de ser el ojito derecho del anterior líder y uno de los fundadores de este partido Francisco Louça, en un partido nacido de los desencantados del PS y del PC. Martins aceptó el reto de reanimar un bloque a la deriva, entre prófugos y malos augurios que prometían lo peor. Decidió no hacer caso a esas malas profecías, buscar a las bases y ha conseguido convencer a los pocos portugueses que se han animado y han optado por votar contra el bipartidismo. Incluso ha superado al sólido y potente Partido Comunista, un resultado que sabe parecido a una victoria del Sporting sobre el Benfica para el Bloco.

Antes de empezar la campaña Louça ya avisaba que el mejor valor político era Catarina Martins, pero no solo de su partido sino que era “el mejor valor que tiene la izquierda portuguesa”. Martins, la única candidata mujer de todos los partidos que se presentaban, parece que ha sabido recoger ese guante y hacer valer sus virtudes y tapar sus defectos. Su fama de fría y poco potente la ha cambiado por la idea de cercana, callejera, joven y, sobre todo, mujer. Como actriz de raza que se dice que es, supo dar la vuelta a su papel y colocarse en el foco que le tocaba para que el público conectase con su candidatura. En un país en el que el machismo todavía está muy presente, con un vicepresidente como Paulo Portas (número 2 del Primer Ministro Passos Coelho) diciendo que las mujeres no son buenas políticas porque: “saben que tienen que organizar la casa y pagar las cuentas en ciertos días, que tienen que pensar en el más viejo y en el cuidado de los menores”, Catarina se ha erigido como la voz del nuevo Portugal, del moderno y progresista, anti austeridad, solidario y feminista.

Pero todo esto no lo hubiera conseguido sin una estrategia de campaña clara y que ha funcionado bastante bien a pesar del 43% de abstención y el quedarse muy lejos de los dos grandes partidos. El Bloco de Martins decidió salir a la calle, convertir el callejero en su escenario propio y como una turné de pueblo ir por toda la geografía lusa demostrando que ellos, el partido que se desintegraba, es el que está en la calle preocupándose de los portugueses. Una táctica que tenía como objetivo convertir a Catarina en la Oposición de verdad frente al PS y al PSD, convertir al Bloco en el partido del pueblo frente a la élite bipartidista. Una estrategia muy parecida a la seguida por Podemos o IU en España o Syriza en Grecia. Rodeada de mujeres como Mariana Mortágua, número 1 por Lisboa y encargada de las finanzas, la eurodiputada Marisa Matias o Joana Mortágua, lideresa del partido en Setubal, Martins el Bloco de Catarina Martins ha dado un golpe sobre la mesa en un Parlamento que pocas veces vive estas sorpresas.

Gobierno conservador en minoría

“Si, como parece, la coalición de derechas no llega a la mayoría absoluta, dejamos claro que el BE no ayudará a la derecha a gobernar. Un gobierno minoritario de la coalición de derechas no gobernará en Portugal si la democracia no le da más. Por el BE seguro que no gobierna. Si se confirma que la derecha no tiene mayoría, pero el Presidente de la República, por su afiliación política o su poca atención a la votación, invita a la derecha formar Gobierno, el BE, que es fiel a su palabra, rechazará en el Parlamento la decisión”, explicaba Martins exuberante tras saber su buen resultado. Estas declaraciones muestran la división y el dilema ante el que se encuentra el país. Un gobierno conservador en minoría, con el apoyo para la investidura del PS, un gobierno de unión de izquierdas, nunca visto, o unas elecciones anticipadas. El PS de Antonio Costa ya ha asegurado que no buscará un “gobierno negativo” que exija a su partido cosas que no están en su programa electoral y parece más cerca de dejar a Passos gobernar en minoría. A pesar de esto, muchas voces críticas dentro del PS piden unirse con Martins y su BE con un gobierno de oposición a la Troika y a Bruselas, aunque eso signifique derribar a Costa. El balón está en el tejado del PS, el gran derrotado de la noche, que deberá decidir entre la coalición conservadora o el BE, los vencedores de la noche. El BE pide fin de los recortes y cumplir con su máxima de su programa, echar del poder a la derecha. El PSD exige responsabilidad a un partido tradicional que debe ser coherente con los resultados.

Mientras en las cercanías del BE ya se habla de Martins como la “heroína” de la izquierda y se la ve en la foto con Tsipras, Pablo Iglesias, Corbin, en la imagen de la Europa anti-austeridad que, hasta ayer, no tenía un representante claro en Portugal, el mejor alumno de la Troika.

Resultados Legislativas 2015 Portugal PÚBLICO

Resultados Legislativas 2015 Portugal PÚBLICO