Propaganda anti fascista 1933

Cartel de la propaganda internacional del gobierno republicano en la Guerra Civil española.

Los integrantes del grupo Maniac Street Preachers –Predicadores callejeros maniacos sería la traducción más cercana- fundaron la banda en Blackwood, ciudad galesa que se encuentra a menos de 30 kilómetros de su capital, Cardiff. El marcado acento político revolucionario que han exhibido durante toda su carrera tuvo su punto cumbre en 1998 cuando publicaron This is my true, tell me yours. Nicky Wire, bajista y compositor principal, se inspiró en un cartel propagandístico del gobierno republicano español para la letra y el mensaje de ‘If you tolerate this, your children will be next’. En el cartel se veía a un niño muerto bajo un bombardeo insinuando que esas eran las tácticas del adversario.

Tras el estallido de la Guerra Civil española en 1936, el ministerio de propaganda se apresuró en movilizar a todas las fuerzas extranjeras que acabarían formando las Brigadas Internacionales –así como diferentes combatientes extranjeros que no se integraron en dichas brigadas pero que sí participaron en la Guerra-. La idea era clara: El fascismo es el enemigo y tú no puedes quedarte en casa. Franceses, alemanes, húngaros, italianos… Y demás nacionalidades partieron a combatir contra los sublevados que acabarían por instaurar la dictadura de Francisco Franco, también lo hicieron galeses. La canción, cuyo título copia exactamente el utilizado en el cartel de propaganda, entona un sencillo estribillo: Si toleras esto, tus hijos serán los siguientes.

Cartel ministerio de propaganda

Cartel de la propaganda internacional del gobierno republicano en la Guerra Civil española.

La historia de estos galeses que cruzaron el mar hacia la vieja Europa se refleja en los textos de la canción: “So if I can shoot rabbits, then I can shoot fascist”/”Entonces, si puedo disparar a conejos, también puedo disparar a fascistas”, frase puesta en la boca de unos de aquellos soldados. Una gran mayoría de éstos no había recibido formación militar, trabajaban en el campo y la única arma que habían disparado era, efectivamente, para cazar conejos. No podía faltar incluir una de las lecturas más famosas sobre la Guerra Civil lejos de las fronteras españolas, ‘Homenaje a Cataluña’ del inglés George Orwell cuenta en primera persona sus experiencias durante la guerra reflejado también en la canción “He paseado por las Ramblas… Pero sin verdadera intención”.

No fueron los Maniac Street Preachers los primeros británicos en utilizar su música como banda sonora de la Guerra Civil española. Uno de los grupos más reconocidos de la historia, The Clash, ya centró su mirada en las bombas que rompieron España. ‘Spanish Bomb’ forma parte del famoso disco London Calling, publicado en 1979. Con su punk irreverente pero más intelectual que The Sex Pistols está pieza se centra en Andalucía, nombra a Federico García Lorca y mezcla el inglés y el español con dudoso resultado. Además de incluir versos cuyo significado no es fácil de entender: “Spanish bombs; yo te quiero infinito… Yo te quiero, oh my corazón”. Así como un inexplicable “Spanish bombs on the Costa Rica” que puede crear serias dudas acerca de la geografía de Joe Strumer, cantante de The Clash y un enamorado de Granada.

“There were three of us this morning… I’m the only one this evening but I must go on, the frontiers are my prison”

‘La Complainte du partisan’ se convirtió en un himno tras la Segunda Guerra Mundial. Emmanuel d’Astier de la Vigerie, intelectual francés y miembro de la resistencia contra el ejército alemán durante la ocupación nazi, es el autor de la apabullante letra que narra las situaciones que se vivieron en Paris entre 1940 y 1944 así como en el resto de Francia. La canción alcanzó una mayor dimensión cuando en 1969 Leonard Cohen publicó una versión en inglés –con parte en francés- acotando su título a ‘The Partisan’.

Especialmente duro y escalofriante cuando el cantautor canadiense cuenta cómo una señora mayor acoge a rebeldes y al llegar los soldados ella “muere sin ni siquiera susurrar”. Un ejercicio de elegancia que resume toda la emoción en la parte que Cohen, ayudado por un coro femenino como es costumbre en su obra, entona en francés: “J’ai changé cent fois de nom, j’ai perdu femme et enfants, mais j’ai tant d’amis… J’ai la France entière”/ “He cambiado mi nombre cien veces, he perdido a mi mujer y mi hijo, pero tengo tantos amigos… Tengo a Francia entera”.

“It ain’t me, it ain’t me, I ain’t no senator’s son, son
It ain’t me, it ain’t me, I ain’t no fortunate one, no”

El mítico grupo estadounidense Creedence Clearwater Revival hizo que el mundo se preguntará “Have you ever seen the rain?” pero años atrás crearon la composición que daría música a las explosiones, los tiros y los campos de batalla de la guerra de Vietnam en las representaciones posteriores de la batalla. ‘Fortunate Son’, publicada en 1969, se centra en el mensaje que calaba entre una gran mayoría de la sociedad norteamericana del momento, combatir en Vietnam era un error. El mensaje que transmite la canción es contundente, si no eres hijo de un senador o de un millonario, no eres un hijo afortunado y tu destino está en la guerra. Con los años la composición se convirtió en un clásico antibelicista pero a la vez sirvió como reclamo en películas –como por ejemplo, Forrest Gump-, videojuegos etc., situadas en los enfrentamientos en el país asiático.

Bajo el telón de acero de fondo, en 1983, la cantante alemana Nena publicaba un sencillo de electro pop, pegadizo y resultón que sonaría a partir de entonces en cualquier fiesta, ’99 luftballons’. A priori resulta complicado que 99 globos pudieran desembocar en el apocalipsis mundial, pero de eso exactamente trata la canción. Una crítica mordaz e ingeniosa sobre cómo casi cien globos pueden interpretarse como una amenaza en ambos lados del muro, provocando un ataque mutuo que sacudiera al mundo en una guerra nuclear sin precedentes. Es decir, un resumen de la tensión vivida en la Guerra Fría. Más tarde la propia Nena versionaría la canción en inglés suavizando el mensaje.

And the battle’s just begun
There’s many lost, but tell me who has won

El 30 de enero de 1972 miles de personas se congregaron en Derry, Irlanda del Norte, en una manifestación pacífica en contra del encarcelamiento de presos acusados de pertenecer al IRA. Todo transcurrió con normalidad hasta que un grupo de los manifestantes tiraron piedras contra los soldados del batallón de paracaidistas ingleses que se encontraba controlando la marcha. Llegado el momento, los soldados recibieron orden de disparar munición real. Murieron 14 personas. Aquel domingo sería conocido como El Domingo sangriento.

Casi cuarenta años más tarde en el 2010, después de varias investigaciones, el primer Ministro británico, David Cameron, certificó que nadie disparó en contra de los soldados, como se alegó en un principio, y que, por tanto, admitía la injusticia que se vivió y que espoleó en gran medida el auge del IRA en tierras irlandesas.  U2, grupo irlandés por excelencia, lanzó su álbum War en 1983. En él se incluía la canción ‘Sunday bloody Sunday’. Concierto tras concierto Bono y los demás integrantes del grupo se apresuraban a aclarar que la canción no era “rebelde” y que no trataban de apoyar ninguna causa, sino que se trataba de obra pacifista en contra de cualquier tipo de violencia. El término ‘Bloody’ además de ‘sangriento’ también puede interpretarse como ‘maldito’ o ‘jodido’, dando un matiz más potente al nombre de la canción y de los hechos.

U2 no fueron los únicos artistas irlandeses que decidieron que su música hablará sobre el conflicto de Irlanda. El grupo The Cranberries gozaba ya de cierta fama cuando en 1994 la ciudad inglesa de Warrington –a medio camino entre Manchester y Liverpool- sufrió dos ataques bomba en menos de dos meses, primero en febrero y luego el 20 de marzo. En el segundo, Johnathan Ball de tres años y Tim Parry de 12 años murieron a consecuencia de los atentados.

El IRA reconoció la autoría de los hechos alegando que la responsabilidad de las muertes era de la Policía británica al no haber actuado con rapidez  y eficacia ante la advertencia directa del atentado. Dolores O’Riordan, cantante de The Cranberries, compuso casi de inmediato Zombie, una canción protesta que se alzó rápidamente como una de las composiciones más potentes y emocionantes del panorama musical. Un texto duro que reflejó el sentimiento de impotencia de gran parte del Reino Unido: “Another mother’s breakin heart is taking over, when the violence causes silence we must be mistaken” / “Otro corazón de una madre está siendo arrebatado, cuando la violencia causa silencio debemos estar equivocados”.

Bonus Track

Ni sus compositores, José Luís Armenteros y Pablo Herrero, ni su interprete Nino Bravo, han llegado a confirmar que la canción ‘Libre’ trate la historia de Peter Fechter, la víctima más famosa del muro de Berlín, quien con 18 años trató de escapar de la República Democrática de Alemania saltando el muro para así llegar a la República Federal. Sin embargo durante su huida recibió un disparo que acabaría costándole la vida cuando trataba de escalar.

La poderosísima voz de Nino Bravo hizo de la canción un himno de la libertad, transmitiendo un mensaje más alegre que triste. Dicho mensaje se multiplicó tras la versión de El Chaval de la Peca que popularizó entre el final del siglo XX y el comienzo del siglo XXI de nuevo la canción llegando a protagonizar una campaña publicitaria de la extinta –y luego resucitada- compañía telefónica Amena.

Aun así, prestando un mínimo de atención a la letra, comprendemos la historia de ese joven que harto del cautiverio ve en la valla el único obstáculo hacia su libertad. “Marchaba tan feliz que no escuchó la voz que le llamó y tendido en el suelo se quedó sonriendo y sin hablar… Sobre su pecho flores carmesí brotaban sin cesar”. Nino Bravo cantó el relato de un joven que muere desangrado por un disparo al tratar de saltar una verja, una valla, un muro, una alambrada, una barrera…