Nueva temporada de 'Orange is the New Black'

Nueva temporada de ‘Orange is the New Black’

Con ‘Lilyhammer’, Netflix comenzó su meteórica carrera en la producción propia de series de calidad. La elegantísima a la par que ambiciosa ‘House of Cards’ apareció un poco después y aterrizó en la plataforma como la joya de una corona que no deja de ampliar su catálogo seriéfilo. Y, sobre todo, que no deja de sorprender. ‘House of Cards’ ha conseguido consolidarse como una de las grandes ficciones de los últimos años. Y, además, sirvió de antesala para la siguiente gran apuesta de Netflix.

Así, la ficción que se adentra en las cloacas de la política, en los entresijos de la Casa Blanca y que aborda la ambición desmedida de los Underwood allanó el terreno a ‘Orange is The New Black’, una serie coral que se tambalea constantemente entre la risa y el llanto, la comedia y el drama, y que, según en qué premios,  compite en una categoría o en otra.

Las reclusas de la prisión de Litchfield, que regresan este viernes a Netflix con la tercera temporada, ya demostraron en la primera entrega que se valían por sí mismas. Que eran capaces, con la ayuda de los maravillosos guionistas y del equipo que hay detrás, de hacer reír, llorar y dejar sin aliento a los millones de espectadores que se sintieron atrapados y cautivados por la serie, desde que Piper Chapman invadió sus vidas a través de la pequeña pantalla.

Mucho ha llovido, sin embargo, desde que la dulce actriz Taylor Schilling (Piper Chapman) se sumergió de lleno en el terreno hostil de la prisión, cuando descubrió, en primera persona, – y nosotros a través de su interpretación- el funcionamiento de un sistema carcelario podrido y corrupto desde sus cimientos.

La evolución de su personaje a lo largo de las temporadas guarda una estrecha relación con la evolución que sufrió el inolvidable Walter White en ‘Breaking Bad’. Personajes blancos que se oscurecen con las entregas.  Ambas son dignas de estudio.

Uno de los puntos fuertes de la ficción es que está basada en la novela autobiográfica de Piper Kerman, ‘Orange is The New Black: Crónica de mi año en una prisión federal de mujeres’, en la que relata sus memorias sobre la vida en la cárcel. Tener las experiencias reales de Kerman y contar con ella entre sus filas para la elaboración de los guiones, aporta credibilidad y sentido a la historia.

Pero la serie, que se ganó desde el primer capítulo el reconocimiento de público y crítica,puede presumir, no sólo de poner de manifiesto un tema que se trata muy poco en televisión –saca a relucir los centros de reinserción social, tema tabú en las sociedades occidentales avanzadas- , sino de tener un reparto encabezado sólo por mujeres, con unos personajes secundarios complejos y llenos de matices, que en muchas ocasiones adquieren más peso que el personaje principal. Los funcionarios de la prisión y el novio de Piper prácticamente son inexistentes. Ellas mandan y dominan las conversaciones.

Esta oda al género femenino regresa con 13 nuevos capítulos, disponibles todos ellos a partir de este sábado en Canal + Series. Y lo hace con nuevas tramas, más conflictos, nuevos personajes y un enjambre de cotilleos y tejemanejes que no dejarán indiferente a nadie.

Entre las incorporaciones destaca la llegada a Lichtfield de la reclusa Stella Carlin (interpretada por la modelo Ruby Rose), que será la pieza fundamental del engranaje del nuevo triángulo amoroso encabezado por la enigmática y arrolladora Alex –de vuelta en esta nueva temporada- y Chapman. Porque su historia de amor, tal y como se puede comprobar en los avances, colea tres temporadas después.

Los nuevos episodios dejarán entrever el lado más vulnerable de Alex, la feminidad de Big Boo y la locura de Ojos locos. Y nos permitirán avanzar por terrenos pantanosos como la historia de amor que surgió entre la joven presa y el funcionario tras los barrotes de las celdas. Y con ellos, luciendo siempre el llamativo mono naranja, la serie explorará dos nuevas temáticas hasta ahora ausentes, como la maternidad y la esperanza.