Mapa de Macedonia con la bandera del país

Mapa de Macedonia con la bandera del país

Si uno va a la sede mundial de la ONU,  a Grecia o a Bruselas y pregunta por “Macedonia”, lo más seguro es que no sepan qué contestar. Tras la pregunta es muy posible que se genere una duda, un debate interno en el interlocutor sobre qué es Macedonia, un país que no se sabe muy bien de dónde viene su nombre o la región clásica que siempre lo tuvo, lo peor es que ambos reclaman el nombre para ellos. Una duda y lucha identitaria que incluye a esa pequeña nación que parece no importar a prácticamente nadie y por la que pasan estos días, o lo intentan, miles de migrantes que muchas veces ni saben a lo que se enfrentan. Un territorio en medio de los Balcanes que no es nada fácil de definir.

Hace un par de meses en la Antigua República Yugoslava de Macedonia hablaban de los migrantes, aunque el problema sirio ya existía y los ingentes grupos de refugiados se juntaban en la frontera que separa el país de su vecino Serbia con el que está en conflicto desde 1991. En mayo, el país estaba en uno de los peores momentos de los últimos años (en 2001 la OTAN evitó que cayera en una guerra civil), con 22 muertos en las calles por choques con la Policía y una acampada en el centro de la capital Skopie, al puro estilo Maidan, que amenazaba con no irse hasta que el gobierno del país dimitiese. Ahora parece que la aguas están más calmadas y que las miradas sólo se fijan en la frontera con el vecino griego, pero lo cierto es que aunque se quiera ver de otra forma Macedonia es un país inestable al que un problema como el que se presenta en la frontera puede hacer bastante daño.

Desde mayo, el Gobierno, comandado por el conservador Nikola Gruevski, que está en su segunda legislatura, cuelga de un hilo por una polémica sobre unas supuestas escuchas ilegales a diferentes sectores del país. La polémica, en la que se incluyen escuchas a periodistas, políticos, empresarios y otros altos cargos, llevó a los macedonios a las calles de la capital y estuvo a punto de generar un auténtico conflicto interno que muchos temían. Y es que una protesta así en un país en el que alrededor de un cuarto de la población se sienten extranjeros (son albaneses) y solo el 64 por ciento de los ciudadanos son nacidos en tierra macedonia, puede generar un gran conflicto que salpique a toda la región. Eso mismo debió pensar la OTAN en 2001 cuando actuó para salvar la república de una guerra civil entre macedonios y albaneses que podía desestabilizar aún más la región. Ante un país en estas condiciones se encuentran unos migrantes que deben cruzar todo el Estado para seguir su sueño europeo. Una nación europea bastante asentada pero en la que toda protesta sensible puede desmoronar una convivencia asentada en una frágil cohesión nacional.

A todo esto hay que sumarle una economía tan frágil que acerca el desempleo a más de un 30 por ciento de la población y en la que la agricultura y la pequeña industria mantiene el peso de un Estado agigantado como en la mayoría de las ex naciones comunistas de la antigua Yugoslavia. La Unión Europea ha intentado insistentemente ir mejorando el país con la idea de adherir la república a la organización supranacional de la cual es aspirante a socio desde 2012 pero sigue anclada en un mercado muy limitado y sin una industria fuerte que desarrollar. Además de la ayuda al desarrollo de la Economía la propia Unión también ha organizado diferentes misiones policiales y militares en el país para ayudar a la estabilización de la zona. Algunas como la Operación Concordia con relación con las gestiones de las fronteras. Aunque como se ha podido comprobar en esta crisis migratoria la UE se desentiende de los problemas fronterizos de este país que, sobre todo por problemas con Grecia, aún se mantiene fuera de Europa.

Mapa étnico de Macedonia

Mapa étnico de Macedonia

El eterno conflicto con Grecia

Desde Macedonia algunas voces acusan a Grecia de acercar a los migrantes a la frontera, de traerlos desde las costas del mar Jónico al que llegan procedentes de Siria, Irak o Turquía hasta casi la frontera macedonia y es que los griegos y sus vecinos no se llevan demasiado bien. Macedonios y griegos llevan en conflicto desde que el país se independizara de Yugoslavia en 1991 por el nombre, la Constitución y los símbolos del país balcánico. Todo porque los macedonios toman todo de una región en la que solo se encuentra una pequeña parte de su país pues la mayoría de la región  de la Macedonia clásica es griega.

La Macedonia moderna y la Macedonia histórica

La Macedonia moderna y la Macedonia clásica

Ante este conflicto identitario, solucionado a medias en 2001 con la denominación de Antigua República Yugoslava de Macedonia y el cambio de sus símbolos y principios constitucionales, teorías conspiratorias fronterizas de estas características pueden tener mucho apoyo en las tierras macedonias. Lo que sí es totalmente cierto es que el país heleno ha estado vetando al país balcánico en organizaciones internacionales como la OTAN o la UE desde que naciera como nación, un boicot continuo que muestra la tensión entre dos países muy nacionalistas enfrentados por un rasgo identitario clave. La situación es tal que en 2006 estuvieron a punto de romper relaciones cuando el gobierno macedonio quiso poner el nombre de Alejandro Magno al aeropuerto de la ciudad, toda una ofensa para los griegos, una blasfemia a un héroe nacional que ni siquiera pasó por el territorio macedonio balcánico.

Y en medio de todo esto las miles de personas que huyen de la guerra y la barbarie pasando por el campo de minas europeo. Refugiados sin nada en los bolsillos que se enfrentan a un futuro incierto y penoso, esperanzados por encontrar su sitio en un continente en el que el nombre de un territorio puede causar una guerra sin cuartel.