George Lucas, dijo una vez, que todo el mundo tiene talento, sólo hay que moverse hasta descubrirlo. Cierto o no, la verdad es que el talento lo puede tener la persona que menos te lo esperas. Hace dos semanas se descubrió un nuevo vídeo viral. En Florida, una campaña iniciada por parte de ‘Piano keys’ dispuso en el estado sureño de Estados Unidos una serie de pianos para que la gente se expresara. Nadie esperaba que Donald Gould, un hombre sin hogar, supiera tocar el piano de forma tan magistral. Resulta que Gould ya tenía formación musical y también un sueño, ser profesor. Pero desde que falleció su mujer empezó a tener problemas con las drogas y perdió la custodia de su hijo.

No es el único caso de una cualidad innata. Aunque quizás por el nombre no sea conocido, Ted Williams tenía más que talento, un don. Este hombre, de Ohio, se mantenía impávido día tras día en el mismo semáforo de Columbus con un cartel que rezaba: “Tengo un don de Dios en mi voz, fui locutor de radio, he pasado por tiempos difíciles, por favor cualquier ayuda será gratamente apreciada. Gracias y que Dios te bendiga”. Efectivamente, Williams tenía un timbre único, al más puro estilo de locutor radiofónico de los sesenta. La calificada como ‘voz de oro de EEUU’ obtuvo un contrato fijo con los Cavaliers de Cleveland, equipo de la NBA, y ha participado en anuncios para Kraft Foods.

Las historias, en su mayoría, provienen de EE.UU. El país de las oportunidades que diría aquel. Y es que sólo allí se pueden dar situaciones sacadas directamente de un guión de Hollywood. Como Hollywood Anderson, una persona sin hogar que enamoró al jurado de ‘American Idol’. El joven, comenzó a tocar como muchos otros en el metro de Nueva York. Aprendió guitarra en tan sólo un año y gracias a que la directora del Centro de Ayuda a las Personas sin Hogar, Norma Lotz, le regalase dicho instrumento.

Otro cantante, pero esta vez de soul, arrancó las visitas de más de una cuenta anónima de Youtube. Bajo la calle 59, en la misma ciudad que Anderson, Daniel Small convive con su reproductor de CD’s portátil y su voz. Small, o Geeche Dan que es su nombre artístico, encandila y enamora a los usuarios del metro de Nueva York con su voz. A cambio no pide más que la voluntad, aunque no le haría falta mucha suerte para poder publicar un disco. Nunca se sabe quién tiene el talento, si estamos pasando por delante de él y no lo vemos. Quizás es por falta de tiempo, de ganas o de confianza, pero si sirve de muestra, o de reflexión. Joshua Bell, el Washington Post y un Stradivarius ya comprobaron que no nos interesa.