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Portada de Figure 8.

“Nadie estaba demasiado sorprendido cuando Elliott Smith –un borracho y drogadicto artista folk nominado a un Oscar que había hablado abiertamente de suicidarse- fue encontrado muerto”. Meses después de su fallecimiento, The Guardian empezaba así un artículo titulado ‘La misteriosa muerte de Mr Misery’. El titular jugaba con uno, quizás el mayor, de sus grandes trabajos que Elliott Smith publicó durante sus 34 años de vida, ‘Miss Misery’. La misma canción que años atrás, en 1998, interpretó en la gala de los Oscars. El director de cine Gus Van Sant se fijó en él para los temas musicales que sonarían a lo largo del metraje de ‘El indomable Will Hunting’. La crítica y el público aclamaron tanto a la película como a Elliott Smith. Los productores de la gala no tuvieron ninguna duda, en medio de la ostentosidad del momento, con la monumental Titanic  como principal reclamo, habría un pequeño hueco para el bueno de Elliott. Él, reacio en un principio a tocar en un ambiente tan alejado de lo que él consideraba seguro, acabó por aceptar ante la disyuntiva que le plantearon: O tocas tú, o toca otro, pero la canción se va a interpretar. Allí apareció, ataviado con un traje blanco que le quedaba visiblemente grande –similar al que utilizó en el videoclip- agarrotado, con la voz entrecortada, el pelo sucio y el rostro hinchado cantando “Do you miss me, miss Misery, like you say you do”. Hubo aplausos generalizados aunque instantes después el premio sería para ‘My heart will go on’, la canción de Titanic interpretada por Celine Dion.

Elliott Smith vivió entre turbulencias, la única duda sobre sus malas rachas era saber si serían fuertes o tenues. El alcohol y las drogas le mandaron en varias ocasiones a eternas rehabilitaciones que enlazaban con las recaídas de rigor. Entre tanto, Elliott hacía música, un sonido tranquilo y sosegado que chocaba con la oscura brillantez de sus letras, donde reflejaba los problemas a los que se había tenido que enfrentar. Chocaba el hecho de que uno de los grupos favoritos para Elliott fueran los Beatles, a los cuales no dudó en versionar en multitud de ocasiones. Either/Or fue su gran legado, su primer gran disco, que incluyó la balada ‘Between the bars’. Una pequeña joya que sirve para definir el estilo musical que alcanzó Elliott Smith. En dicho disco también se incluyen otros temas de su mejor repertorio, como ‘Angeles’.

La de Elliott Smith era una triste historia que tuvo un triste final. Jennifer Chiba, su pareja de momento, se encerró en el lavabo tras haber tenido una fuerte discusión con Elliot en su residencia de California, el 21 de octubre de 2003. En ese momento la teórica situación del artista era buena, tanto sentimental como profesionalmente, ya que tan sólo una semana antes había mantenido conversaciones con su productor habitual para la grabación de un nuevo disco. Un grito alertó a Jennifer, que al salir del baño se encontró a Elliot con un cuchillo clavado en el pecho. Murió poco después en el hospital, tenía 34 años. Algunas informaciones –no confirmadas- hablaban de una escueta nota de suicidio, que se acabó por tomar como la opción más probable, ya que el caso ni siquiera fue investigado al no hallar pruebas que respaldasen otra teoría. En Los Ángeles, donde Smith posó delante de una pared pintada para la portada de su disco Figure 8, sus fans quisieron homenajearlo en los días posteriores a su muerte firmando y dedicando sus condolencias en el mismo mural.

Dejó cinco discos en su haber y una profunda sensación de que quedaban muchos más por grabar, sin embargo y como recuerda The Guardian “nadie estaba demasiado sorprendido cuando Elliott Smith fue encontrado muerto”. Aunque nadie podría prever las extrañas circunstancias que acabarían con la vida del artista.  Sus canciones traspasaron a la realidad, ‘Miss Misery’ cantada por Mr Misery.