Imagen de Manuel Chaves Nogales

Imagen de Manuel Chaves Nogales tomada de la portada de su biografía ‘Chaves Nogales: el oficio de contar’

Dos décadas. Ese es el tiempo que lleva María Isabel Cintas reconstruyendo el trazo de Manuel Chaves Nogales. Un rastro que ha llevado a su biógrafa de las estepas de la Rusia comunista, al desierto africano, al Madrid republicano de la Guerra Civil, a la Francia ocupada y al Londres bombardeado por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Y es que si por algo se caracterizó la carrera del escritor sevillano, considerado uno de los mejores periodistas españoles del s.XX, fue por su amor a la tarea informativa que le llevó a viajar por toda Europa combatiendo con su pluma los abusos de los totalitarismo de la época. Un abrumador trabajo periodístico que, sin embargo, ha quedado enterrado por la desmemoria. Y es que nadie hace 25 años, salvo algún aficionado a la tauromaquia y un puñado de intelectuales, era capaz de enlazar un par de títulos del autor andaluz. Un cerco a la memoria del escritor de una de las obras más solidas del periodismo de nuestro país que, gracias al reconocimiento de literatos como Pérez Reverte, Muñoz Molina, Azúa o Trapiello, entre otros, y a la laboriosa tarea de personas como Cintas, responsable de la recoleta de los escritos del periodista, han permitido remover las toneladas de tierra con las que el franquismo sepultó la obra de Nogales.

En la actualidad, son seis los libros editados por Libros del Asteroide que recopilan su enorme trabajo periodístico: El maestro Juan Martínez que estaba allí; A sangre y fuego; Juan Belmonte, matador de toros; La agonía de Francia, y La vuelta a Europa en avión. Sin embargo, y pese a que Chaves Nogales ya ocupa el espacio que merece en las estanterías de las librerías junto al de autores de referencia como Larra, Pío Baroja o Benito Pérez Galdós, el personaje todavía nos permanece oculto. Para desentrañar los misterios del sevillano desde El Acróbata hemos entrevistado a una de las mayores expertas sobre Manuel Chavel Nogales que existen en nuestro país: María Isabel Cintas. No en vano, es autora de la biografía del escritor, Chaves Nogales: el oficio de contar, y gracias a su labor de investigación se han recuperado miles de piezas periodísticas que son las que ahora dan forma a sus libros.

¿Cómo es posible que un autor de la talla de Manuel Chaves Nogales haya caído en el olvido durante tantos años? 

No es un caso único, es frecuente en la historia de la cultura repetir esa fórmula, “cómo no supimos antes de él”, pero la verdad es que se requieren circunstancias que se conjuguen para acceder a desentrañar una obra oculta. En este caso, a Chaves se le conocía como autor de una biografía de Belmonte, un ensayo sobre la ciudad de Sevilla y, en menor escala, una novela sobre la Revolución rusa. Pero no se sabía de su quehacer como periodista; digamos que esas obras emergían de un trabajo oculto de periodista, que ha sido el que se ha rescatado.

¿Cómo ha sido el proceso de recuperación de la obra de Chaves Nogales? ¿De dónde surgió la iniciativa?

Fue preciso que alguien, yo en este caso (y perdónese lo que puede parecer petulancia, pero así ha sido) me pusiera a recolectar material para elaborar mi tesis doctoral y encontrar que el trabajo de Chaves aparecía en periódicos; nada que no fuera para la prensa encontré, así que buceé buscando este trabajo y siguiendo su paso y su quehacer por periódicos de la época para darme cuenta de que, en efecto, era un periodista, formado en la literatura (no cabía en ese momento otra formación básica), en la práctica temprana en las redacciones de periódicos, en la observación y análisis de la realidad; vi que tenía una gran capacidad personal para desentrañar los hilos que mueven la historia, las causas que producen los acontecimientos, qué subyace en el devenir de los hechos que sea capaz de explicarlos. Observación, análisis, capacidad de síntesis, amenidad y algún medio donde colocarlo. Y Chaves supo muy pronto qué le interesaba, cómo y por qué le interesaba y a dónde había de recurrir para que esa percepción fuera efectiva. Su padre Chaves Rey era periodista, su tío y modelo personal, José Nogales, también; de ellos aprende, pero son sólo el punto del que parte. Su vuelo fue de más amplias miras.

Portada de la obra 'El maestro Juan Martínez que estaba allí'

Portada de la obra ‘El maestro Juan Martínez que estaba allí’

Si tuviera que trazar una línea por aquellos países a los que llegó el trabajo periodístico de Chaves Nogales, ¿por dónde discurriría? 

Pues por todo el mundo, sin que esto quiera decir que fuera mundialmente conocido, pero por distintos motivos que se cuentan en su biografía (El oficio de contar) se publicaron trabajos suyos, aparte de en Europa (España, Francia, Inglaterra), en América Latina, en EEUU y hasta en Nueva Zelanda.

¿Hubo algún otro periodista español de la época con un cuaderno de viaje semejante?

-El exilio de la Guerra Civil fue una rémora y al mismo y tiempo un trampolín para muchos escritores y periodistas que por razones ideológicas se vieron forzados a salir de España. Marañón, Araquistáin, Madariaga, Pi i Sunyer, Max Aub, muchos intelectuales y periodistas dieron lo mejor de sí mismos en países lejanos, a causa de esa salida violenta de España.

En su obra “A sangre y fuego”, el periodista defiende una posición transversal entre republicanos y fascistas denunciando las atrocidades de ambos bandos. Se trata de una postura, como usted misma dice, “que muy pocos se atrevieron a defender en ese momento”. ¿Fue Nogales un periodista adelantando a su tiempo? 

-En la II República era difícil defender que la verdad no estaba en los extremismos en una España llevada por los acontecimientos a tener que optar, como siempre ocurre, entre esos extremos. España nunca ha sabido dialogar en situaciones tensas, enseguida suelen salir los insultos, las faltas de respeto, las descalificaciones. Algo antes, en la segunda década del siglo XX, enamorados los españoles de todo lo ruso y utilizada como espejo la Revolución rusa de 1917 (que había conseguido nada menos que acabar con el poder de los zares), era difícil la mesura. Se buscaba la implantación aquí de los principios  soviéticos, sin ver que ello era, cuanto menos, irrealizable. Y la reacción opuesta no quería ver mermados sus privilegios y, en el nombre de Dios, defendían principios anquilosados. Si el pueblo hubiera sido mayor de edad, habría sabido dialogar. Pero la cultura había sido siempre privilegio exclusivo de unos cuantos. El enfrentamiento era inevitable. Chaves y otros,  el propio  gobierno de la República, lo intentaron conciliar sin éxito.

¿Cómo era su relación con el ambiente literario y periodístico de los años 20?  

Excelente, era un periodista capaz de entenderse con personas de diferente pensar, admirador de los buenos escritores (Baroja, Valle, Ortega, Marañón, Gómez de la Serna…), defensor y protector, en la medida de sus posibilidades, de los intelectuales… Igualmente su trato era excepcional con los gráficos, con los compañeros de profesión, con los trabajadores de los talleres…

¿Qué influencias y de qué autores se nutren las obras de Manuel Chaves Nogales? 

Solía documentarse para cualquier trabajo, como había visto hacer a su padre en Sevilla, al que acompañaba a los archivos sevillanos durante su formación. Larra fue un modelo a imitar. De Galdós, principalmente, admiró su capacidad para entender la realidad y servirla al lector con amenidad. Sus obras estaban en su despacho de la Cuesta de San Vicente, en la redacción de Ahora, diario del que era vicedirector y alma. Aprendió también de sus compañeros Montiel, Fontdevila, Sánchez Ocaña, Xammar… y de escritores contemporáneos como Baroja, Valle Inclán, Ortega, Madariaga, Gómez de la Serna, Marañón y otros.

Pensó que Inglaterra era el centro de la información mundial, representaba la defensa del mundo libre y el reducto de un periodismo internacional, abierto y proyectado al futuro donde pensaba asentarse, cuando la muerte le sorprendió a los cuarenta y seis años, tras haber conseguido montar su propia agencia de noticias en Fleet Street, la calle de la prensa en Londres

¿Podría considerarse al autor, por su mezcla de la ficción y la investigación periodística, un precursor de la corriente que posteriormente surgiría en Estados Unidos bajo el nombre de Nuevo Periodismo? 

Bueno, no hay ficción en Chaves, todo está sacado de la realidad, puede haber algo así como “novelización” de la realidad, a veces, con fines pedagógicos. Pero todo lo que cuenta  tiene una base real, hasta los cuentos los había oído en las calles de Sevilla, o a personas de su familia. A posteriori, cuando los teóricos han fijado los principios del Nuevo Periodismo, podemos encontrar que esas características se dan en la obra de Chaves Nogales. Y no olvidemos el magisterio de Galdós, y la capacidad narrativa de Baroja, a quien admiró, que fueron grandes reporteros de acontecimientos en los que estuvieron inmersos.

¿Cómo definiría la ideología del autor?

Él mismo se define como “pequeño burgués liberal”, entendiendo la palabra liberal como la entendían sus contemporáneos: defensor de los principios de la Ilustración, partidario de todas las libertades, de conciencia, religiosa, de educación, de pensamiento, enemigo de extremismos, partidario del diálogo y del parlamentarismo; demócrata antes incluso que republicano, como Azaña, “Es decir, la paz, la libertad, la democracia. En el mundo no hay más”, dijo. Principios complicados de mantener en su momento, todos los que los defendían acabaron en la cuneta, la cárcel o el destierro. Pero principios claramente entendibles y defendibles hoy. La gran mayoría de los españoles somos hoy así. De ahí la modernidad de Chaves y la buena acogida que ha tenido su obra.

Portada de la obra 'A sangre y fuego'

Portada de la obra ‘A sangre y fuego’

¿Qué supuso Reino Unido para él? 

Era su lugar en el mundo; de Inglaterra le gustaba todo, su periodismo, su manera de entender la vida, el respeto a las ideas ajenas; era feliz allí a pesar de la la lejanía de su familia. No quiso marchar a América, aunque tuvo ocasiones. Pensó que Inglaterra era el centro de la información mundial, representaba la defensa del mundo libre y el reducto de un periodismo internacional, abierto y proyectado al futuro donde pensaba asentarse, cuando la muerte le sorprendió a los cuarenta y seis años, tras haber conseguido montar su propia agencia de noticias en Fleet Street, la calle de la prensa en Londres, en los altos de la agencia Reuters.

¿Tiene una idea de cuánto material sobre Chaves Nogales se ha perdido por culpa de las sucesivas huidas del autor?

Aunque nunca se sabe lo que puede aparecer de situaciones convulsas, creo que todo está localizado o casi prácticamente localizable.

Complete la frase: Manuel Chaves es al Periodismo…

…lo que el cauce al agua del manantial: si se le deja es capaz de fertilizar con su aportación cualquier vega que se le ponga por delante. El trabajo periodístico fue su primera pasión. Lástima que la muerte prematura no le permitió conocer el triunfo de la democracia por la que siempre luchó. Por edad no hubiera podido ver el triunfo desaforado del capitalismo a que actualmente hemos llegado. No le habrían gustado las desigualdades que hoy conocemos. Pero, siempre optimista y confiado en el ser humano, en momentos tan difíciles como los actuales supo buscar “lo que es indestructible, la norma, el espíritu, que si bien no impide a las naciones morir, es lo que les permite resucitar”.