Cuando Nacho Samper entra por la puerta de la librería lo hace sin hacer ruido, pasa analizando y detallando lo que ocurre alrededor, como un narrador ausente que vive las escenas de la vida desde la normalidad silenciosa. Parece “vampirizar” la realidad a la espera de una idea o buscando una historia para sacar su jugo. Es un escritor aunque él no se defina, de momento, así y ante todo es un amante fiel de la literatura. Nos sentamos arropados por las estanterías llenas de libros de Nakama Lib para hablar de su primera novela, ‘Una silla para la soledad’, editada por ContraEscritura. Se le ve atento, despierto y con esa mente clara que separa al entendido humilde del que cree tener todo más que sabido.

Viene desde Praga para recuperar fuerzas en Madrid, aunque es en la capital checa donde escribe la que será su próxima novela, un viajero que vive enamorado de la literatura con ese amor sincero que se encuentra en los que no quieren necesidad y si por verdadero amor. “Siempre seguiré escribiendo aunque solo sea como hobby”, nos cuenta mientras sueña despierto, con poder dedicar su vida a algo tan humano como es el contar historias “Si en algún momento falta literatura es que algo falla como Humanidad”, reflexiona.

¿Por qué ‘Una silla para la soledad’ ?

No fue el primer título que me vino, tuvo uno antes que no recuerdo muy bien, bueno solo recuerdo que era un poco lamentable. Pero dándole vueltas encontré el gag de la silla, que es un personaje central de la novela, que aparece y desaparece, y la soledad pues es otro punto fundamental del libro que aunque no hable concretamente de la ‘soledad’ en sí, todos los problemas del protagonista vienen junto a este concepto. La silla marca esa soledad que aparece y desaparece, a veces está ocupada, a veces no… El protagonista acaba frivolizando con ella, parece que si frivolizas la soledad, no parece tan mala.

Bueno ya que hablas del protagonista, es un tío que trabaja en una óptica, muy normal, muy tranquilo, sin una aparente historia detrás ¿cómo nace el personaje?

Bueno siempre hay una historia detrás, porque sino no hay literatura, pero bueno está bien partir a veces de un personaje normal en el que el lector se reconozca. Daniel es un tipo que podría tener todo pero su aspecto social es lo que no le permite ser feliz. La historia al final es una burbuja. Todo parece normal pero poco a poco se va soltando lo que hay detrás, el aislamiento, su introversión, su misantropía… Al final él explota esa burbuja, nosotros solo asistimos al momento en el que todo estalla.

¿Te inspiraste en algún personaje para crearlo?

La verdad que para crear el protagonista no, pero para crear la obra, obviamente, sí.

¿Qué autores te inspiraron?

Pues en el momento en el que yo la escribí estaba leyendo varios libros que, por tanto, influyeron en mi obra. Sobre todo me inspiré en Juan José Millás, también Salinger, con su ‘Guardián entre el centeno’ que me inspiró mucho para ver como la progresión de un personaje que parece que puede tener una vida insulsa puede variar totalmente según como se cuente. También me fije en Saramago, pero no puedo decir el título de la novela porque sino daría muchas pistas para la mía. Y también me fijé en ‘Kokoro’ de Natsume Sōseki, que me influyó con su filosofía, la introspección…

Ignacio Samper en Nakama Lib

Ignacio Samper en Nakama Lib

Recuerda un poco al ‘Lobo Estepario’, de Hermann Hesse

Sí, la verdad que Daniel es un poco Lobo Estepario.

¿Vivimos en un mundo de soledad?

Tendemos a ello, pero los libros son un refugio para acompañarte de personajes. Quien está solo es porque no lee. Daniel es uno de esos personajes odiosos pero entrañables que te acompañan en la lectura. Un protagonista tiene que ser eso, un compañero de viaje. Es más, Daniel reconoce en la novela que ha perdido el hábito de leer y eso hace que te sientas aún más solo.

¿Qué significó para ti este libro?

Para mi la primera meta era poder terminar la novela, con 22 años no tenía ni bagaje de escritor, ni formación de escritor, ni más práctica que haber escrito relatos, por lo que era todo un reto. Luego, que haya quedado tan bien, que haya gustado y que aún siga haciéndolo, es impresionante. Incluso ha salido de mis círculos de conocidos y aún así gente que no tendría por qué darme la enhorabuena sigue diciendo que le gusta. Fue un punto de inflexión para tener claro que quería escribir toda la vida. Lo tenía claro desde antes pero al ver que me salió bien la novela me reafirmé en mi idea. Si he escrito esta novela, puedo escribir muchas más. Ahora, con la segunda, intento dar otro paso y poder desviar mi trabajo actual hacia la literatura, aunque como hobby siempre va a quedar.

¿Cómo definirías tu literatura?

La verdad que mi estilo ha ido evolucionando, la que tenía cuando escribí esta novela la definiría como frescamente compleja. La gente dice que anima a leer, crea suspense… La verdad que escribía así porque me divierte, poder dar tantos giros, volver sobre ellos, saltar, darles la vuelta e incluso que algunos sean indetectables en una primera lectura, yo soy mucho de leer varias veces los libros que me gustan, como los buenos lectores. Pero bueno, lo cierto es que no sabría definir exactamente ni siquiera el género de este libro, como para definir su estilo.

Ahora mi estilo ha cambiado ahora tiro un poco menos hacia lo barroco, busco no repetir términos, usando un lenguaje rico y variado. Busco la limpieza, la pulcritud, tirando un poco por la alta literatura pero sin pasarme demasiado. Navego entre lo culto y lo cotidiano.

Una literatura que pega mucho con Contraescritura, la editorial que lo publica ¿no?

La verdad que he estado relacionado con Contraescritura desde antes de que se convirtiera en editorial y lo cierto es que cuando Marta, la editora, leyó mi libro vio que encajaba perfectamente con Contra. Como ya nos conocíamos un poco fue todo muy fluido.

Ignacio Samper firmando 'Una silla para la soledad'

Ignacio Samper firmando ‘Una silla para la soledad’

Y para el futuro ¿qué tienes pensado?

Hace como casi 2 años empecé a preparar mi segunda novela, justo ahora acabo de terminar la primera parte, que sucede en Madrid, y he empezado la segunda, que sucede en Praga. Esa fue un poco la excusa para irme a la capital checa. Mi idea es terminarla este año, pero veremos qué tal va. Quiero moverla por concursos y demás, pero no descarto que salga finalmente en Contra.

¿Qué prefieres, Madrid o Praga?

Pufff, ahora diría que Praga pero Madrid se echa mucho de menos. Madrid se está literalizando mucho. Como escenario tiene mucho potencial, pero ahora lo que me pide el cuerpo y la novela es estar en Praga. Ambas te inspiran por diferentes razones. Aunque tengo claro que volveré.

¿El escritor debe ser solitario?

Es un trabajo solitario. Yo intento siempre escribir fuera de mi casa, para intentar rodearme de gente, pero se podría describir como el título de un autor checo que cuya novela se llama ‘Una soledad demasiado ruidosa’. Te puedes rodear de personas pero siempre estas en tu mundo, eso sí, rodearte de gente es necesario para que te inspiren. Lo bueno es que para escribir no necesitas a nadie, no necesitas un equipo, pero necesitas a la gente para encontrar las historias, vampirizas las historias de lo demás. Hay que huir de ser un gilipollas y endiosarte.

Eso sí, la vida en pareja es más complicado. Necesitas tiempo para ti, y tu pareja tiene que entender que necesitas esos momentos y encontrar a alguien así, como en mi caso mi novia, es difícil.

¿Cómo ves la situación actual de la literatura en España?

Solo hace falta meterte en Twitter para ver lo que hay. Por una parte está bien pero en el fondo es la continuación de la prostitución de la literatura en el buen sentido y en el malo. El otro día escribía Millás en El País que: “cuando alguien se hace famoso escribe un libro, pero cuando un escritor se hace famoso no puede hacer otra cosa que pensar en el siguiente, no puede hacerse cocinero, o deportista o cantante”. Pero bueno me parece genial que la literatura siga creciendo porque si en algún momento falta literatura es que algo falla como Humanidad. Si se acaba a lo mejor es que ya no existimos.

Solo espero que se siga dando una oportunidad a los buenos libros, que en el futuro se lea y se diga, ‘Oye, pues esto es de primeros de los 2000’. Necesitamos crear nuestra propia generación, llegar a algo como la Generación del 27 es palabras mayores pero si algo equivalente. Pero para eso también se necesita que se apueste por los buenos libros, y claro, que haya criterio.