Fotografía de una manifestación en Atenas / Murplejane

Fotografía de una manifestación en Atenas / Murplejane (Flickr)

Mucho se ha hablado en las últimas semanas sobre Grecia. Las negociaciones entre el Ejecutivo de Alexis Tsipras y los acreedores han llenado páginas y páginas de periódicos. Las grandes cifras macroeconómicas y las tensiones, más o menos polémicas, más o menos fingidas, entre los líderes políticos griegos y sus homólogos europeos han acumulado minutos en los telediarios y las tertulias de radio. Un enorme ruido mediático que, sin embargo, ha dejado fuera del foco a los verdaderos damnificados por esta crisis de dimensiones bíblicas. El pueblo griego ha sido el gran olvidado y, a la vez, el escudo de todos. Desde las instituciones comunitarias se apelaba a los duros sacrificios que habrían de llevar a cabo los ciudadanos helenos en el futuro si, finalmente, se consumaba el temido Grexit. Mientras, el Gobierno griego se apoyaba en la legitimidad del pueblo, y el No en el referéndum, para negociar un “mejor” rescate que nunca llegó. Los socios europeos tienen el acuerdo que querían y Atenas tendrá que volver a sacar la tijera para acceder a un tercer rescate que, al menos de momento, calma las removidas aguas del Peloponeso.

Para conocer esa realidad oculta, la de millones de griegos que en los últimos años han tenido que convivir con un recorte brutal de los servicios públicos básicos e incluso con un corralito, desde El Acrobatá hemos contactado con Mariangela Paone (Roma, 1980). Esta periodista italiana, autora del libro Las Cuatro Estaciones de Atenas, viajó a Grecia en varias ocasiones  a lo largo de 2012 para conocer de primera mano los efectos de la Gran Recesión que ha sumido a un cuarto de la población helena en la pobreza. Tres años más tarde Paone ha vuelto al país heleno con motivo del referéndum convocado por el primer ministro, Alexis Tsipras. Esto es lo que se ha encontrado…

Usted retrató en 2012 la realidad social de Grecia en su libro Las Cuatro Estaciones de Atenas, ¿ha cambiado mucho la situación en el país desde entonces? 

Volví a Atenas para el referéndum del 5 de julio y la situación es peor que hace dos años en términos de pobreza difusa. Así que en este sentido la situación ha cambiado para ir a peor. En la primavera de 2012 Samarás trató de vender la idea de que se estaba cambiando el rumbo, de que había una Grecovery (un término –procedente de Recovery, recuperación– que se acuñó para contraponerlo a Grexit). Y si bien es cierto que hubo un tímido crecimiento del PIB a finales de 2014 no había efectos tangibles en la sociedad, en un país con un cuarto de su población en situación de pobreza.

En cinco años de crisis el país heleno ha perdido más de un 20% de su Producto Interior Bruto (PIB), tiene una tasa de paro del 26% y, en el caso de los jóvenes, esta supera el 50%. ¿Está preparada Grecia para un nuevo tijeretazo en el gasto público? 

La cuestión es que lo que ha habido hasta ahora ha sido básicamente esto: recortes. Y una de las debilidades de los dos rescates ha sido precisamente que el ajuste fiscal (del 15,4% al 3,5% en cinco años) se ha hecho a través de un brutal recorte del gasto público. Y, como decía un economista en Atenas, que los recortes se hicieron con hacha cuando hacía falta el bisturí. Habrá que ver en detalle cómo serán los términos del tercer rescate que Grecia empieza ahora a negociar con los acreedores. Pero de momento las señales no son buenas: la receta parece la misma que se lleva aplicando, sin mucho éxito, desde 2010. Y el tema de la abultada deuda sigue allí… En los próximos meses será este probablemente la cuestión clave. Junto a la situación política en Atenas, con posibles nuevas elecciones a la vista para el otoño.

Portada de "Las Cuatro Estaciones de Atenas"

Portada de “Las Cuatro Estaciones de Atenas”

En su libro describe a una sociedad ahogada por la crisis que mira con resignación a sus líderes políticos. Por aquel entonces Syria todavía no era ni la sombra de lo que representa ahora. ¿Qué cree que ha supuesto el partido de Alexis Tsipras para los griegos?

Creo que dar la victoria a Tsipras ha sido un desafío lanzado a Europa, el último intento de decir que “hasta aquí hemos llegado”, expresando el rechazo a las políticas de austeridad pero también a una clase política (Nueva Democracia y Pasok) que durante décadas ha seguido flotando sobre las ineficiencias y debilidades del sistema-país.

¿Cómo se explica que pese a acatar un acuerdo durísimo en el que se sobrepasaron muchas de las líneas rojas de Atenas, Tsipras conserve unos índices de aprobación y popularidad tan altos?

Se explica con el hecho de que para muchos por lo menos Tsipras lo ha intentado, ha llevado el pulso hasta el extremo, ha permitido un referéndum en el que quien votó No, no lo hizo para  votar en contra de Europa (ni del euro). En cierta medida, y a pesar de las condiciones duras de este acuerdo, muchos reconocen a Tsipras que, pese a sus errores, en los últimos meses ha intentado que Grecia tuviera una voz propia en la negociación.  Hay otro factor a tener en cuenta: en este momento Syriza no tiene en la oposición ningún partido que pueda erigirse como una alternativa de Gobierno.

Con una economía sumergida que rodean el 25% del PIB, un sistema de pensiones insostenibles y un sector público sobredimensionados en el que los “fakelakis” están a la orden del día…  ¿Es consciente la sociedad griega de que, al margen de las negociaciones con Bruselas, el cambio empieza con ellos?

Los griegos, a diferencia de lo que a veces se oye decir en otros países de la UE, son muy conscientes de los problemas de su país y también de las responsabilidades que tienen como Estado.

En su libro relata como votantes tradicionales de Nueva Democracia o el Pasok han acabado votando a Syriza o Aurora Dorada. ¿Siguen vivas las ideologías en Grecia o es la frustración la que elige la papeleta? 

La frustración, la rabia, la desilusión han influido mucho en las últimas votaciones pero por otra parte también es cierto que el debate ideológico sigue muy vivo, como demuestra ahora la discusión interna dentro de Syriza entre los maximalistas y los posibilistas de Tsipras.

¿Cómo ha visto el entramado de Aurora Dorada desde su última visita? ¿Ha debilitado a la organización el arresto de sus líderes? 

Tras la detención de miembros destacados de la cúpula del partido en septiembre de 2013 parecía que el partido había perdido fuelle. Pero, aunque perdió votos, en las últimas elecciones de enero (y teniendo en aquel momento a su líder en la cárcel) Aurora Dorada volvió a sacar 17 diputados. Y sigue siendo la tercera fuerza política del país.

¿Cómo perciben los griegos a sus “socios” europeos? ¿Intuyó usted durante se paso por Atenas esa profunda animadversión que los medios de comunicación venden de los griegos hacia los alemanes? 

Profunda animadversión yo diría que no. Pero sí hay cierto cansancio por los tópicos sobre la sociedad griega que se sacan a relucir en el resto de Europa y, por supuesto, en Alemania. Pero no creo que haya un sentimiento antialemán difuso.

¿Qué visión tienen de España desde allí?

En los años peores de la crisis a menudo me repetían que ellos solo llevaban la delantera, que se adelantaban un par de años a lo que pasaría en España, un país que siempre ha sido un término de parangón en estos últimos años. Y es verdad que en algunos momentos (cuando los efectos de los recortes empezaron a llegar a sectores como la sanidad) que pareció que podía haber algo de verdad en esto. Lo cierto es que la situación de los dos países es bastante distinta ahora mismo, aunque compartan o hayan compartidos algunos males. Lo que sí los griegos ven muy claro es que en la negociación con la UE pesa el mensaje que se quiere mandar a países como España, Portugal e incluso Francia e Italia.

¿Ven los griegos en Podemos un aliado? ¿Es Pablo Iglesias una figura tan recurrente para los medios de comunicación griegos como lo es Tsipras para los españoles? 

Los griegos no lo sé, Syriza creo que sí ve Podemos como un aliado en el pulso con los acreedores. Pero también creen que este paralelismo no les ha hecho un gran favor a la hora de negociar con Bruselas. Como tampoco les ha venido muy bien que sea año electoral en España.

Si tuviera que quedarse con una imagen de toda la crisis griega, ¿cuál sería?

Serían dos: una es la de Constas, el cocinero de los pobres, un hombre que lleva casi 4 años pateándose las calles de Atenas y de Grecia con una olla de 30 litros para dar comida a los nuevos y viejos pobres, en esta crisis desalmada. Es una imagen que cuenta muchas cosas: la miseria que se ha difundido durante la crisis pro también las resistencias individuales al degrado económico y del tejido social. Y la segunda sería un grafiti que vi en un muro y que ponía: Where is my bailout? ¿dónde está mi rescate?