1 NO-RETRATO SERIE ANONYMOUS XVII de Rafael Díaz

1 NO-RETRATO SERIE ANONYMOUS XVII de Rafael Díaz

¿Qué lleva a un médico salvadoreño afincado en Madrid a coger la cámara de fotos y retratar los desconocidos que le llaman la atención por la calle? Rafael Díaz expone 18 inmensas fotografías en la gran sala cuadrangular de la galería Álvaro Alcázar (C/ Castelló, 41). Todas siguen un mismo patrón. Un foco de luz ilumina determinadas partes del cuerpo -el pelo, los hombros, la espalda…- insuficientes para reconocer a un individuo, pero que bastan para conformarse una historia de su vida. Díaz los define precisamente como “no-retratos”, pues los rasgos del rostro quedan ocultos en la negrura, todos mirando a la derecha, hacia alguna parte que nunca alcanzarán nuestros ojos. ¿Somos más que un rostro? ¿Nos define una cresta gris, unas rastas fuxias, un tatuaje de una fórmula científica, unas dilataciones en las orejas, un burka que se funde con la oscuridad de tal manera que sólo se pueden adivinar unos ojos sin nombre? El cuerpo humano, más que nunca, se ha convertido en vehículo de expresión. Díaz escogió cuidadosamente a sus modelos porque a través del pequeño vistazo a sus cuerpos, de su no-rostro, quería contarnos algo. Sobre qué nos hace quienes somos, sobre la identidad y la imposibilidad del anonimato en los tiempos que corren, charlamos con el autor de una de las mejores muestras de Photoespaña.

¿Se puede retratar a una persona sin enseñar su rostro?

Se puede retratar a una persona de muchas formas, pero la idea que tenemos de un retrato es la de una imagen en la que predominan la cara y la expresión porque el rostro ofrece mucha información – no sólo revela la identidad de una persona, también dice mucho de su carácter, de su estado de ánimo… En Anonymous juego con la luz y las sombras para mantener toda esa información oculta, y reivindicar así el derecho fundamental a la privacidad de todas las personas, representadas en mis modelos, en un momento en que la tecnología de la información hace que resulte muy difícil ser anónimo. Por eso, las obras que componen la serie son “no-retratos”.

¿Por qué estos modelos? ¿En qué se basó su elección?

Todos mis modelos son personas desconocidas que veo en la calle y me llaman la atención por algún rasgo distintivo que me resulta sugerente. Intento que representen la diversidad del mundo en el que vivimos porque en Anonymous abordo un tema universal, el del derecho a la intimidad, que afecta a todas las personas, independientemente de su género, raza, edad, estatus social o estilo de vida. Los 18 no-retratos que presento aquí son tan sólo un corte de los muchos que he hecho en los casi dos años que llevo trabajando en el proyecto.

Teñirse el pelo de colores, los tatuajes, los piercings… ¿No son un intento de llamar la atención de los demás, de dejar de ser anónimos?

Las alteraciones en el cuerpo son una forma de autoafirmación, de expresar algo de uno mismo: individualidad, afiliación a un grupo, rebeldía, admiración, afecto… – a veces, son muy visibles y lanzan un mensaje alto y claro al mundo; otras, se reservan para la esfera íntima. Pero, en cualquier caso, lo que expresen y cómo lo hagan es decisión del individuo y no limita en modo alguno su derecho fundamental a la intimidad.

2 NO-RETRATO SERIE ANONYMOUS IV de Rafael Díaz

2 NO-RETRATO SERIE ANONYMOUS IV de Rafael Díaz

¿Cómo se retrataría a sí mismo?

No lo haría. Preferiría que el retrato lo realizara otro artista y me cuidaría de dar indicaciones para no interferir en su visión artística, en su estudio psicológico, que para mí es un valor añadido tan fascinante como el propio sujeto retratado.

¿Es posible ser anónimo en la era de las redes sociales?

Es muy difícil. Y no se trata únicamente de la información que compartimos o puede inferirse de nuestra actividad en las redes sociales. Los bancos, las empresas, los gobiernos pueden conocer muchos datos personales no necesariamente declarados siguiendo y analizando nuestro rastro digital. Existe un nuevo paradigma de privacidad con nuevas reglas que aún no conocemos del todo y eso nos convierte en libros abiertos bajo la mirada de quien tenga los medios para explotar nuestra información.

¿Qué papel cumplen las redes sociales en la construcción de la identidad de los individuos?

Las redes sociales pueden ser una gran plataforma de marketing personal. A través de las redes, hoy es posible llegar a mucha más gente y elegir cómo mostrarnos ante ellos: la elección de la foto de perfil, las ideas y sentimientos que expresamos a través de nuestros estados y comentarios, los aspectos de nuestra vida que compartimos a través de las fotos que colgamos o la forma de interactuar con nuestros contactos pueden ser todo un ejercicio de ingeniería social, de construcción y “venta” de nuestra propia persona o de un alter ego que nos creamos para para gustar más, para exhibirnos de una determinada manera, para salirnos de los moldes impuestos por nuestro entorno. A veces, las separación entre la persona y su identidad social es apenas imperceptible; otras, abismal; a veces, controlamos esa nueva identidad; otras, es el alter ego el que nos controla y llega a suplantar a la persona. Y de todo queda una huella, cada vez es más difícil reescribir nuestra historia personal.

¿No cree que, como decía Warhol, todos ansiamos nuestros 15 minutos de gloria?

Puede ser. A fin de cuentas, la vanidad es una inclinación natural del ser humano. Pero el reconocimiento público no puede ser la justificación para cuestionar el derecho a la intimidad de quienes lo disfrutan.

3 NO-RETRATO SERIE ANONYMOUS II de Rafael Díaz

3 NO-RETRATO SERIE ANONYMOUS II de Rafael Díaz

¿Sobre qué otros temas le gusta reflexionar a través de sus fotografías?

Mi fotografía tiene un marcado trasfondo social. Además de fotógrafo, soy médico y, en el ejercicio de mi profesión, estoy en contacto permanente con muchas formas de aflicción: la enfermedad, la injusticia, la exclusión social… Mi trabajo artístico es una reflexión sobre la vulnerabilidad del ser humano desde mi experiencia en primera persona como médico y una forma de denuncia del abuso y la intolerancia que sufren los más desfavorecidos. En series anteriores, por ejemplo, he abordado temas como el estigma social del VIH/SIDA, los desahucios o la inmigración ilegal. Son temas que me ocupan y preocupan y me mueven a crear.

¿Qué supone exponer en el marco de PHotoEspaña para tu carrera?

Ante todo, un profundo orgullo. PHotoEspaña es un escaparate excepcional para cualquier fotógrafo y, para mí, es la culminación de años de esfuerzo por dar visibilidad a mi trabajo de arte. Pero, además, el que este año esté dedicado a la fotografía latinoamericana es especialmente significativo para mí porque, como artista salvadoreño, tengo el enorme privilegio y la responsabilidad de presentarme como un exponente del arte contemporáneo de mi país, que desde aquí les invito a descubrir.

¿Cuál es su retrato preferido – pintura o fotografía- de todos los tiempos?

En realidad son dos, pero del mismo personaje: el Inocencio X de Velázquez y la reinterpretación posterior que Francis Bacon hizo del mismo. Dos maneras magistrales de acercarse a la psicología del personaje, una más realista y otra más alegórica, ambas fascinantes.