Escandar Algeet con su libro 'Ojalá Joder'

Escandar Algeet con su libro ‘Ojalá Joder’ / Guillermo Cid

Llega algunos minutos tarde, a toda prisa, móvil en mano y vista algo perdida, saluda y se va a por el café mientras aún resopla y pide perdón por la tardanza. Al poeta Escandar Algeet es bastante difícil definirle por lo que escribe y lo que recita, pero en cuanto se le ve viene una definición clara a la cabeza: Un tipo normal, en el más sentido más claro de la palabra.

Sus potentes poemarios, sus miles de fans y la fama contrastada en el mundo de la poesía, dan muestra de lo que es este joven palentino, protagonista y espectador privilegiado de esta especie de boom que vive la poesía en estos años, incluso siendo uno de sus primeros impulsores con la llegada de las redes sociales. Pero nada de eso parece afectarle, él, como repite varias veces, hace poesía “porque le da la gana”, y si no le apeteciera no la haría.

Pregunta: ¿Cómo ves tu situación actual como poeta?

Escandar Algeet: Bueno, estoy llegando a mucha gente, bueno, estamos. Creo que somos un equipo al final. Considero que Marcus (Versus), Carlos (Salem) y yo formamos un equipo y el trabajo es entre los tres más que yo individualmente.

¿Por qué consideras que sois un equipo?

Hombre, ellos son como mi familia. Marcus y yo somos socios en el Aleatorio Bar y, bueno (sonríe) soy como el niño mimado de su editorial, Casimiro Parker, aunque Marcus diga que no. Y bueno, Carlos es mi compañero de piso y también el compañero con el que cierro los bares, muchos bares, cada noche, sobre todo, claro, el Aleatorio.

Aunque bueno, no quiero olvidarme de más gente con la que también voy compartiendo camino. Como mucha gente de Foro Extremoduro y demás. Así que creo que mi situación a día de hoy es guay, hemos llegado a mucha más gente de la que nunca habríamos imaginado. Siempre esto de la poesía fue más un hobby que otra cosa, no había otras pretensiones.

¿Ahora tienes otro tipo de pretensiones, quizá laborales?

No, la verdad es que sigue sin ser algo laboral y en ese sentido soy un privilegiado. No tengo que preocuparme del qué dirán, no tengo que dar explicaciones a nadie… Simplemente tengo personas que lo único que me preguntan es qué necesito.

Y además es que la gente en general nos bien trata. Yo he dicho barbaridades mucho peores que gente que ahora está siendo juzgada por ello. Flipo con la suerte que he podido tener.

Uno de los dos últimos libros que has publicado se llama ‘Ojalá Joder’ ¿Por qué ese título?

Son dos de mis palabras favoritas, la tercera es poesía, pero me niego a poner poesía en un título de un libro de poesía (se ríe). Lo saque a la vez con ‘Y toda esa mierda’, son dos coletillas que siempre digo. ‘Y toda esa mierda’ para hablar de cosas de las que hasta a mi ya me da pereza hablar como el amor. Y el ‘Ojalá Joder’ para hablar de todo aquello que sueñas, de un mundo mejor…

¿Te sigue sorprendiendo que tanta gente lea tus poemas y se emocione con tus versos?

Me sigo emocionando totalmente, aunque sí es cierto que existe un peligro bastante grande por la cotidianidad. Pero siempre prevalece ese sentimiento de privilegio, de gratitud a cada una de esas personas al leer sus mensajes. Eso no ha cambiado.

Te acostumbras a que te sorprendan pero claro cuando te acostumbras a las sorpresas ya no te sorprenden pero con esto nunca dejas de sorprenderte.    

Por ejemplo ayer una chica vino desde León solo para ver el recital en el Aleatorio. Lo vio, estuvo con nosotros y se volvía para León. Ya le dije yo: “Tía, estás loca”. Me parece la hostia, pero claro cómo puedes responder a eso más que con un gracias.

Y tu poesía ¿ha cambiado?

Te reconozco que tener tanta gente viéndote siguiéndote ha hecho que que escriba menos. Mi estilo de vida ha cambiado y ya no escribo tanto. Técnicamente también ha cambiado, he ido puliendo, transformando, adaptando… Y bueno todos los mensajes han cambiado. Creo que como todos los que vivimos en el 2015 hemos pasado un periodo bastante machista, creo que tengo bastantes poesías machistas en el pasado, poesías muy egoístas, de niñato, llenas de odio… Me gusta que la poesía crezca conmigo, me gusta reconocerme en mi poesía.

No me arrepiento de nada de mi pasado.

Dices que ahora no escribes ¿Por qué?

El Aleatorio es la principal razón y bueno la vida que llevo también influye. Perdí la rutina. Antes trabajaba en un bar, salía a la 1 de la mañana llegaba a casa me ponía la NBA y empezaba a escribir toda la noche, hasta las 8 de la mañana, o por ahí. Era muy fácil. Ahora salgo a las 5 de la mañana de trabajar entonces ya no tengo esas horas para escribir. Tengo que encontrar de nuevo el hueco, la rutina, que en algún momento lo haré. (recalca)

Utilizo mucho Twitter para apuntarme versos, frases, fragmentos que en algún momento me sentaré y les daré otra estructura más sólida.

¿Quiénes son tus poetas de referencia?

Creo que el primero sería Óscar Aguado junto con Ángel González, Mario Benedetti y Luis García Montero. Eran los poetas famosos cuando no había poetas famosos. Y bueno mucha gente de mi generación como Silvi Orion, Ana Pérez Cañamares, Jesús Bonilla, Irene X, Carlos Salem… Siempre aprendes de gente y estoy siempre rodeado de gente.

Siendo siempre un poeta contracultural, rompedor ¿Qué crees que ha pasado para que tu poesía se haya hecho tan mayoritaria?

Cuando tenía la revista Pro-Vocación hablaba con Marcos y comentábamos que había mucha gente que decía “no me gusta la poesía”. Eso es una locura, tú no ves a nadie que diga que no le gusta la música, puede decir no me gusta el Reggaeton, o el Rock, pero no la música. La gente que decía eso no tenía ni idea de poesía.

Yo siempre me he relacionado con gente que pasa de la poesía pero les leía algo y decían “joe, pues si que mola”, pero luego ellos la leían y no les gustaba. Creo que ha habido un problema de separación entre la gente y la poesía. Ha habido un problema porque, con todos mis respetos, la gente se quedaba en la Generación del 27, Bécquer. Imágenes culturales antiguas que la gente interpretaba como algo totalmente terminado. Algo catalogado, etiquetado y colocado en la última estantería de cualquier librería. Nadie lo veía como una opción de masas.

Ahora hay muchos factores, como las redes sociales, que han demostrado que la poesía está muy viva. Vivimos en una sociedad que cada vez reduce más el mensaje para publicitarlo mejor, Twitter parece un sitio creado especialmente para poner versos. Muestra un arma que tiene la poesía, la concentración del mensaje en poco espacio. Parecía una locura que la gente no utilizará ese arma en herramientas que le vienen tan al pelo.

¿Crees que es bueno para la poesía que se midan tanto los followers o seguidores? ¿Que gente tan joven llegue a publicar solo porque mucha gente les sigue en la internet y pueden dar fama a la editorial?

Yo es que siempre que hablaba con Marcus decíamos que teníamos que conseguir que la poesía estuviera en el escaparate de La Casa del Libro. Es algo que conseguimos hace un tiempo, en el mes de mayo nos pusieron ahí junto a todos los compañeros de generación.

Lo que quiero decir es que yo vengo de luchar contra el ostracismo. Entonces me la sopla que ahora se sobreexceda, me preocupaba más lo de antes que lo de ahora. Si las consecuencias de llegar a mucha gente es que haya personas que no deberían estar ahí, pues lo prefiero. Prefiero todos los males que conlleve antes de que la poesía vuelva a guardar polvo en los sitios olvidados.

Además, no soy nadie para decir qué es poesía y qué no. Si te leen, publica, es lo básico, esa no es mi guerra. Yo seguiré defendiendo a los que me parecen grandes poetas, soy un ‘contagiador’ de poesía de la que me gusta.

No soy nadie para decir qué es poesía y qué no. Si te leen, publica, es lo básico, esa no es mi guerra.

¿Crees que existe un boom de la poesía?

Sí, creo que se ve claramente por las cifras, la gente que va a recitales y demás. Y es cierto que algo así pone en la cima a gente que puede no ser las mejores, me incluyo yo mismo. Por ejemplo mi poeta favorito, Óscar Aguado, es un tío que con 7 u 8 libros puede que nunca tenga la difusión que tengo yo u otros poetas, esa si es mi guerra.

Creo que no es justo, pero también Óscar está llegando a más gente ahora que antes ósea que deberíamos preocuparnos menos del éxito ajeno y ver si todos estamos mejorando.

Y bueno ¿Qué es lo próximo que tienes pensado?

La verdad que este año ya difícil pero tengo un título y muchas cosas apuntadas para el año que viene. Quiero ir a la playa con una chica, marihuana y un ordenador y ponerme a escribir hasta tenerlo todo hecho. Hace mucho que no voy a la playa (se ríe).

¿Con Casimiro Parker?

Si, claro, yo no soy fiel a nada salvo a mi editor (se ríe). Solo he publicado una pequeña plaquette con 4 de Agosto de Enrique Cabezón. He rechazado un par de ofertas de grandes editoriales (se pone serio). Pero yo soy fiel a mi equipo.

¿Te gustaría sacar otro tipo de libros?

Me encantaría sacar una novela y tengo escrito hasta algún largo de cine. Pero me cuesta porque la novela necesita constancia y yo no tengo. Me llega la inspiración y tengo que soltarlo, tardé cinco años en terminar uno de los largos porque iba a rachas.

Para terminar algo que siempre preguntamos desde El Acróbata a los poetas que entrevistamos ¿Qué es para ti la poesía?

Es una forma de ver el mundo, de vivirlo, mejor dicho.