PORTADA Muchacho Gondeville Charente Francia 1951 Paul Strand

Muchacho Gondeville Charente Francia 1951 / Paul Strand.

Largas exposiciones frente a aquel aparato extraño no hacía tanto inventado para retratar a la familia, o enaltecer el ego de un aristócrata, o incluso preparar unas simples tarjetas de visita. Eran algunas de las tareas mundanas a las que se dedicaba la fotografía nada más arrancar el siglo XX, aquel que más tarde -bastante más tarde- le haría un hueco entre las demás artes, que hoy la acogen en sus galerías y ferias de arte. Esta consideración tanto artística como social la consiguieron una serie de vanguardistas a golpe de click, aquellos que buscaron en el invento capaz de inmortalizar para siempre la fugacidad de un instante un valor más allá de la simple captura: una posibilidad poética de mostrar el mundo tal y como lo veían a través de sus cámaras.

1Wall Street, Nueva York. Paul Strand, 1915.

Wall Street, Nueva York, 1915 / Paul Strand.

Paul Strand fue uno de aquellos nombres. La Fundación Mapfre, en su Sala Bárbara de Braganza, dedica una amplísima retrospectiva de más de 200 obras -provenientes de fondos tanto públicos como privados, principalmente del Philadelphia Museum of Art- al fotógrafo estadounidense durante sus cinco décadas de carrera, entre 1910 y 1960. Se introdujo en el mundo de la fotografía cuando aún era un estudiante de secundaria en el Ethical Culture School. La primera vez que recibió clases de fotografía fue del mismísimo Lewis Hine. Para su profesor, uno de los primeros y más reconocidos profesionales de la cámara en Estados Unidos, la fotografía era un medio para representar sus investigaciones sociológicas, y de esta statement nacen todas las fotografías, por ejemplo, de los niños en las fábricas. Pero también es el autor de uno de los mejores contrapicados del skyline de la gran ciudad, cuando supo que había un elemento artístico que podía sumárse a esta mera captura documental.

No por casualidad fueron los años de germinación del movimiento Photo-Secession. Fundado por Alfred Stieglitz junto a otros fotógrafos como Edward Steichen, Alvin Langdon Coburn, Frank Eugene y Clarence H. White -entre otros simpatizantes del movimiento-, Photo-Secession quería llevar la fotografía más allá del mero retrato objetivo, acercarla a las demás artes demostrando que era otra técnica, igual de válida que la pintura, su gran rival -alguien dijo una vez que la fotografía sería la muerte de la pintura, y, como tantas otras veces, el augurio no se cumplió- para ofrecer una versión personal del mundo. Querían capturar imágenes poéticas, absolutamente simbólicas de su intimidad, antiacadémicas, casi antifotográficas -tal y como la técnica fotográfica se había considerado hasta entonces-. El joven Paul Strand conoció a Stieglitz en la galería 291, y aquel fue el momento en que decidió ponerse en práctica y consagrar su carrera a este “arte emergente”.

2rebecca nueva york 1922 paul strand

Rebecca NuevaYyork 1922 / Paul Strand.

Sus primeras obras, de la década de 1910, aquellas que nos encontramos nada más adentrarnos en la exposición, muestran un primer Strand aún muy influido por el pictorialismo y los ecos vanguardistas que llegaban de Europa, como el Cubismo. Pintores como Cézanne y Van Gogh le mostraron al fotógrafo la importancia de las líneas y los colores. Tomaba retratos a pie de calle, de objetos, arquitecturas y personas desgastadas. Poco a poco, disparo a disparo, iría encontrando su propio estilo, la firma Strand: un fuerte compromiso social y político con su época conseguido a través del retrato de los más diversos conflictos humanos. Una violencia patética y a su vez profundamente poética. De ésta época es también el conocido primerísimo plano de una mujer ciega, lleno de crudeza, lleno a su vez de ternura.

En la década de los 20 y comienzos de los 30 un Strand poco a poco consagrado decide explotar todo el potencial de la cámara fotográfica como artificio y vehículo del arte. Se hace con una enorme cámara de cine Akeley y la retrató con la misma delicadeza como a cualquiera de sus personajes urbanos. “(Las cámaras) me parecían no sólo útiles, sino hermosas. Traté de fotografiar el poder y la fascinante precisión de las formas auténticamente funcionales de estas máquinas, sus superficies y líneas” explicaba Strand. El interés por las composiciones formales que ya se atisbaban en sus retratos de la ciudad culminaron en un cuidado estudio de la anatomía de su mujer, Rebecca Salsbury, de la que retrató cuello, hombros, primeros planos de partes de su rostro… Fueron años de experimentación, de ir labrando su propio camino cada vez más alejado del círculo de Stieglitz. Rodó con el cineasta Sheeler la primera película considerada vanguardista, Manhatta. Viajó por todo el país y hasta Nueva México acompañado de su esposa para capturar los detalles de los paisajes y de sus gentes.

3 El señor benett west river valley Vermont 1944 paul strand

El señor Benett West River Valley Vermont 1944 / Paul Strand.

A partir de la década de los 40, el formato fotolibro sería el preferido por Paul Strand para mostrar sus fotografías. Realiza larguísimas series pensadas para este formato en las que intenta retratar la forma en que el pasado y el presente, entrelazos, conforman una región e incluso un país. Los retratos que Strand realizó a lo largo de todo Estados Unidos, una década tras otra, el primer plano de un obrero, el primer plano de una valla, narran la historia de un país que crece desaforado y que, en estos años, ya había participado en dos guerras mundiales y había sufrido un crack. Time in New England (Tiempo en Nueva Inglaterra), de 1950, realizado en colaboración con nancy Newhall, se acercaba al pueblo americano a través de su artesanía, sus casas, sus iglesias… Fue un tipo de fotolibro que nunca se había hecho hasta entonces. En 1950 se trasladó a París con la que ya era su tercera esposa, Hazel Kingsbury, y siguió realizando estudios de comunidades por Canadá, México, Francia, Italia, Egipto, Marruecos, Rumanía… con ese ánimo primero de retratar la intimidad de todas las cosas. En Luzzara, Italia, en 1952, quedó fuertemente impresionado por la estética neorrealista y el cine de vanguardia italiano: composiciones sencillas poniendo el énfasis en escenarios y situaciones reales. Son los años en que tomó la también conocida fotografía de los muchachos en bicicleta. Rostros desconocidos como símbolo de toda una nación. Paul Strand captando para la eternidad algo más largo que un instante.