“Si te dejo algo de suelto, ¿te lo quedas tú, no?” es una de las frases que más se puede escuchar tras el pago de la cuenta en los más de 150.000 bares, restaurantes y establecimientos que alberga en materia de servicios Reino Unido. Una industria clave en las islas británicas que se encuentra en píe de guerra por las propinas. El desconocimiento de una gran parte de la sociedad conlleva preguntas comunes cada vez que llega el momento de abonar las consumiciones. Hasta ahora no existe una legislación específica que trate de manera clara cómo se debe abordar el reparto de las propinas con el equipo o staff que integre la compañía. Uno de los casos que más ha impactado a la opinión pública es el de la cadena de restaurantes Pizza Express, cuando en el año 2015 uno de los trabajadores denunció que las propinas dejadas por los clientes mediante tarjetas de crédito o débito sufrían un cargo de un 8% que iba a las arcas de la empresa. Debido a la presión mediática, la franquicia –una de las más famosas y con más éxito en Reino Unido- anunció que dejaría de cobrar ese 8% desde el pasado mes de noviembre. El ‘Brexit’ no es el único debate del que se habla en las islas.

El precedente sentó una gran pregunta que todavía perdura entre los clientes: ¿Quién se queda las propinas que dejo? El Departamento de Negocios e Innovación –su correspondiente en España sería el ministerio de Industria, Energía y Turismo, actualmente- trabaja en una ley que obligue a las empresas a una transparencia en sus cuentas con el staff. El secretario de Estado en la materia, Sajid Javid, afirmó en una entrevista con la BBC que hasta este momento la manera de gestionar las propinas “ha sido informal, pero francamente no ha funcionado. La evidencia lo demuestra. Ha habido demasiada gente que ha visto cómo sus propinas, dejadas para personas trabajadoras, realmente han ido a parar a otras. Es inaceptable”. Javid, que lleva en el cargo desde que David Cameron fuera reelegido el pasado año, es una de las grandes apuestas del primer ministro británico y la cara visible del proceso para una nueva legislación de las propinas.

Tarro de propinas / Dave Dugdale

Tarro de propinas / Dave Dugdale

La realidad es que la gestión de las propinas varía totalmente en función del establecimiento. Acorde a la ley, todas las propinas deben pasar por un filtro en la empresa que le apliqué un impuesto específico. Pero en la mayoría de negocios, donde no existe un registro para certificar el ingreso de propinas en metálico, éstas no son declaradas y pasan directamente a los bolsillos de los trabajadores. Sin embargo, cuando las propinas son dejadas mediante tarjeta de crédito no es posible evadir los controles. El problema llega la hora del reparto, otra vez varía dependiendo de cada gestión. En algunos negocios se considera que las propinas sólo deben ser repartidas entre los empleados que trabajan de cara al público: los camareros. Otros optan por un reparto más equitativo con otros integrantes del servicio, ya sea la cocina, asistentes de limpieza etc., Una regla es común, al menos en la teoría: Los gerentes o encargados no pueden recibir dicho dinero. La manera de efectuar la recogida también varía. Una de las más comunes consiste en el famoso bote de las propinas, donde todos los integrantes del equipo depositan lo recaudado y es repartido equitativamente. También existe la posibilidad de que las propinas sean recolectadas de manera individual y al final del día se entregué una cantidad –suele ser en torno a un 40%- para la cocina. En un restaurante dónde el menú por persona llegue a las 20 libras las propinas recaudadas por un camarero pueden llegar a alcanzar las 200 libras en un día animado.

Como en el caso de Pizza Express, las discrepancias suelen ocurrir con los pagos de propinas en tarjetas así como en los casos en los que la empresa recauda todas las propinas previo reparto. El staff no es consciente de las cuentas que baraja la compañía, por lo que a la hora de cobrar dichas propinas –incluidas en la nómina- no existe una manera de comprobar si realmente el reparto se ha producido de forma equitativa. Varios miembros del sector de la hostelería levantan los hombros como respuesta a si consideran justas las propinas que reciben.

Una pregunta más al eterno debate

El Departamento de Negocios ha anunciado conversaciones con las asociaciones más importantes de los servicios que se extenderán hasta el 26 de junio, un sector que da trabajo a cerca de 2 millones de personas en Reino Unido entre las que destacan generalmente estudiantes universitarios en trabajos de tiempo parcial así como extranjeros. Sajid Javid también hace referencia a que dejar propina “siempre tiene que ser voluntario debido al buen servicio recibido”. Éste ha sido usualmente el debate más importante sobre dicho asunto. De acuerdo a la actual legislación, las propinas en Reino Unido son voluntarias por parte del cliente. Sin embargo, en numerosos establecimientos se incluye una tasa obligatoria del 10% cuando en la mesa se sienta un número importante de comensales, dicho número varía según la política del local. La cultura popular de dejar en torno a un 10% o a un 15% si el servicio ha sido bueno es semejante en España y Reino Unido. En cambio, discrepan con Estados Unidos donde se considera que las propinas forman parte del sueldo que reciben los camareros. No significa que las propinas se incluyan directamente en los recibos, aunque sí puede estar reflejado en el ticket la cifra exacta aconsejada si el servicio ha sido correcto, bueno o especialmente bueno.