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Imagen promocional de Jurassic World / Universal.

Steven Spielberg estaba inmerso en la preproducción de su nueva gallina de los huevos de oro. Tras haber dirigido éxitos como Indiana Jones, E.T o Tiburón, había conseguido los derechos del libro Jurassic Park, escrito por Michael Crichton en 1990. Incluso había conseguido que la productora contratara al propio autor para supervisar el guión de la película elaborado por David Koepp.  Para el diseño de los dinosaurios optó por probar diversos métodos a través de varios especialistas. Pidió a un viejo conocido, Phil Tippett, una prueba para ver qué serían capaces de hacer en su estudio especializado en la técnica ‘Go motion’–variante del Stop Motion, técnica visual que simula el movimiento de objetos estáticos mediante la grabación de imágenes subjetivas-, quienes ya se habían encargado con gran éxito de la trilogía original de Stars Wars. Para cubrirse las espaldas, Spielberg también encargó una prueba a Dennis Muren, otro conocido de la industria que estaba inmerso en una nueva técnica, las imágenes creadas por ordenador, conocidas desde entonces como CGI. Al ver los resultados, no había lugar a dudas. Sería el equipo de Muren los encargados de crear a los dinosaurios que marcarían una época en el cine. El bueno de Tippett sólo pudo exclamar: “Me han extinguido”. Spielberg le robaría la frase para el guión definitivo, pero contó con él para supervisar sus nuevas creaciones. Dos secuelas y 22 años después, la cuarta parte de la saga, Jurassic World, llega a los cines y Phil Tippet figura en los créditos como el supervisor de las criaturas.

La saga de Jurassic Park se ha convertido por derecho propio en una referencia del cine de ciencia ficción. Además, es una de las pocas historias que centró el argumento en torno a los dinosaurios fuera del rango ofrecido por el cine B. Tras el estreno y éxito inmediato de la película original en 1993, Michael Crichton escribió la segunda novela en dos años. Spielberg se volvió a poner manos a la obra estrenando en 1997 El mundo perdido, con Jeff Goldblum repitiendo el papel del Doctor Ian Malcolm, esta vez como protagonista. La buena producción, los efectos especiales, un argumento correcto y la inclusión de personajes secundarios carismáticos –destaca el difunto Pete Postlethwaite en el papel del cazador Roland Tembo- consiguieron que, además de un taquillazo, la película fuera reconocida como una digna secuela. No corrió la misma suerte Jurassic Park III, estrenada en el 2001, la primera película de la saga que no cuenta con Spielberg en la dirección –aunque sí participó como director ejecutivo-. Ni siquiera el regreso de los protagonistas de la original, Sam Neill como el doctor Alant Grant y Laura Dern como la doctora Ellie Sattler, ésta última con un papel más secundario, permitió que la crítica alabara la cinta. Aunque la taquilla funcionó a la perfección.

A partir de ese momento, empezaron los rumores, las contrataciones y los guiones para la cuarta parte de la saga. Algunas de las ideas que surgieron fueron rechazadas tajantemente por Spielberg, quien siempre tuvo la decisión final de dar luz verde al proyecto. Joe Johnson, director de la tercera parte, dejó abierta la posibilidad de encabezar la nueva película. Sam Neill tampoco descartó ponerse en la piel del doctor Grant por tercera vez. Pero la idea no llegó a buen puerto y el equipo no firmó. Jeff Goldblum también sondeó la posibilidad de regresar a la gran pantalla de la mano de una de sus obras más mediáticas. Dicho proyecto contaría con una jovencísima Keira Knightley quien a sus 18 años encarnaría a una nieta de John Hammond, autor originario del Parque Jurásico.

Jonh Sayles ideó un guión en el que los dinosaurios serían una especie de soldados que entrenan en carreras de obstáculos y se visten con chalecos antibalas.

Pero de entre todas las ideas disparatadas que surgieron, una sobresale por encima del resto. Tanto que se convirtió en una especie de leyenda urbana de la red. Todo empezó cuando al director de cine indie John Sayles se le encargó el guión de una cuarta parte de Jurassic Park. El primer borrador acabaría colgado en formato PDF; desde entonces, ese documento adquirió el sobrenombre del “guión de los dinosaurios que disparan armas de fuego”. En favor de John Sayles, hay que remarcar que los dinosaurios nunca llegan a portar armas de fuego en su versión. Aunque sí serían una especie de soldados que entrenan en carreras de obstáculos y se visten con chalecos antibalas. Además, unos científicos habrían conseguido introducir hormonas a dichas criaturas para provocar en ellos diferentes emociones a su gusto y así controlarlos. Obviamente Spielberg tumbó el proyecto, aunque algunos de los elementos de dicho guión años después acabarían siendo, con muchos matices, empleados para la definitiva versión de Jurassic World. En esta nueva cinta, por ejemplo, se juega con el tema de la investigación genética para la creación del dinosaurio que causará el terror en el parque, el Indominux Rex. Tras la designación de Colin Trevorrow como director –también escribió el borrador final al incorporarse al proyecto-, se negoció con Josh Brolin para el papel protagonista. Sin embargo, el trato se rompió y apareció en escena Chris Pratt para firmar y finalmente ser el protagonista masculino del dúo junto a Bryce Dallas Howard.