Viñeta del test de

Viñeta del test de Bechdel

Desde que nacemos, las mujeres actuales oímos que podemos ser y hacer lo que queramos: astronautas, presidentas de una compañía de internet, madres y amas de casa. Ya no hay normas y la lista de opciones es interminable. Así apareció la inconfundible y extravagante Carrie Bradshaw en la pequeña pantalla. Pisando fuerte. Sin complejos. Sin tabúes. Reivindicando el papel de las mujeres en los 90, en una época donde ‘Sexo en Nueva York’, cuyo reparto estaba encabezado solo por ‘supermujeres’ con hombres relegados a un segundo plano, echó por tierra los estereotipos que perseguían a las actrices de aquellos días.

HBO dejó de lado el rol de damisela en apuros y apostó en 1998 por una serie de capítulos hilarantes. Le tendió la mano a unas mujeres que hablaban de sexo sin prejuicios, de penes y de orgasmos. Mujeres que, además de disfrutar del sexo, eran decididas, valientes, trabajadoras, luchadoras y malhabladas. Y, por qué no, también femeninas y sexys. Entonces, esta ficción televisiva supuso una auténtica revolución. Un punto de inflexión. Era también la época de ‘Embrujadas’, de ‘Buffy Cazavampiros’ y de ver en cueros a la imbatible ‘Xena, la princesa guerrera’.

Con ellas empezó la rebelión femenina en la televisión; una rebelión que se ha acentuado a lo largo de estos últimos años, con las series viviendo su época dorada -comiéndole terreno al séptimo arte sin necesidad de contar con los sofisticados efectos especiales y sin mover las estratosféricas sumas de dinero que manejan los blockbuster-.

La caja tonta, de hecho, nos ha regalado en esta década verdaderas joyas televisivas, personajes femeninos de gran complejidad capaces de brillar, de hacerse notar y de llevar el peso de la ficción sin estar bajo la sombra de un protagonista masculino.

Es el caso de las presidiarias de personalidades tan dispares que forman el maravilloso elenco de ‘Orange is the New Black’ (que el próximo 13 de junio estrena su tercera temporada), en su mayoría (el 99%) mujeres. O de personajes icónicos como la todoterreno de ‘Scandal’ Olivia Pope -impregnada de la personalidad de su creadora, Shonda Rhimes-, la Sherlock Holmes de Lucy Liu en ‘Elementary’, la agente de la CIA Carrie Mathison en ‘Homeland’, la despiadada y frívola Claire Underwood en ‘House of Cards’ o la abogada Alicia Florrick, de ‘The Good Wife’. Incluso Cersei Lannister y Daenerys Targaryen se han convertido en dos piezas fundamentales de la partida de ajedrez que se disputa en el universo machista de ‘Juego de tronos’. Así como las mujeres de ‘Mad Men’ o Virginia Johnson de ‘Masters of Sex’, eternas e incansables luchadoras por hacerse un hueco en un mundo conquistado por hombres. Esta tendencia, sin embargo, no se aprecia tanto en el cine.

Test de Bechdel

Todas estas series pueden presumir de pasar con holgura el test de Bechdel, una prueba muy simple, utilizada principalmente en el cine, que se encarga de calibrar el grado de representación femenina en las películas, y cuyo origen se remonta a una tira cómica de 1985 que publicó la artista Alison Bechdel.

En esas viñetas, dos personajes femeninos intentan decidir qué película ver en el cine, cuando se dan cuenta de que ninguna de las que les ofrece la cartelera reúne los tres requisitos imprescindibles para poder aprobar con buena nota el test: que haya al menos dos personajes femeninos en pantalla con nombre, que hablen entre sí y que la conversación no trate de hombres.

Lo que surgió casi como un pasatiempo, se ha convertido en un verdadero referente en los países nórdicos, especialmente en Suecia, donde cada cinta debe someterse de manera oficial al exhaustivo test de Alison Bechdel, con el objetivo de encontrar desigualdades de género.

El furor por esta prueba ha provocado la creación de una base de datos en Internet, The Bechdel Test Movie List, que cuenta con una lista interminable de películas analizadas en función de estos requisitos. Así, algunas tan famosas como ‘Pulp Fiction’, ‘El señor de los anillos’, la saga ‘Harry Potter’, ‘En tierra hostil’ o ‘The imitation Game’ suspenden de manera estrepitosa.

‘Thor’, la segunda parte de ‘Vengadores’ y hasta ‘Cincuenta sombras de Grey’, curiosamente, consiguen un aprobado a pesar de que el rol de damisela en apuros aparece reflejado a lo largo de la película en varias ocasiones. ¿Es, por tanto, el test de Bechdel un buen referente para medir la desigualdad de género en el cine o se ha quedado desfasado? Según muchos críticos y expertos, el séptimo arte debería dejar a un lado el test de Bechdel. Debería empezar a regalarnos personajes tan complejos e intensos como los que nos ofrece cada día la caja que ha dejado de ser tonta.