Salmond y Stungeon en la campaña para el referéndum en Escocia

Alex Salmond y Nicola  Stungeon en la campaña para el referéndum en Escocia

De las pocas cosas ciertas de Escocia que Mel Gibson plasmó en su Braveheart fue la personalidad de los escoceses. Su tozudez ante las adversidad y su lucha continua, su afán por no rendirse frente a nada. El William Wallace del director estadounidense poco o nada se parecía al noble feudal que se rebeló contra el poder inglés en el años 1296, pero si que se asemejan a aquellos  orgullosos escoceses los que este 7 de mayo votaron al Partido Nacionalista de Escocia, a pesar del durísimo varapalo del Referéndum de Independencia. Unos comicios convertidos en una revancha de los nacionalistas ante los poderes de Londres que les daban por muertos en cuanto se supo que Escocia prefería seguir dentro de la Unión.

Pocos podían imaginarse el pasado 19 de septiembre que el SNP llegaría a convertirse en el partido triunfador de las elecciones británicas de mayo de 2015. Con un directiva desnortada y tras el vapuleo en lo que era su máximo objetivo como organización, todos parecían esperar que el partido se hundiera hasta casi desaparecer. En su mayor batalla, su intento de independencia, habían fracasado. Pero lejos de darse por vencidos, los nacionalistas han mostrado que tienen más base e ideas que el mero sueño de la independencia. Han entrado en Westminster, el mismo Parlamento del que querían salir para siempre el pasado septiembre, por la puerta grande, comandados por la sorpresa personalizada, la jefa del partido, Nicola Sturgeon.

56 de los 59 escaños que estaban en juego en Escocia han acabado en manos de los nacionalista. La hegemonía casi total en el territorio, echando de uno de sus feudos más importantes a los laboristas, los grandes derrotados de la noche electoral después de que se hundieran muy por debajo de lo esperado y lastrados por el crecimiento del SNP. Incluso el propio Salmond, que fue vilipendiado después tras caer duramente derrotado en su lucha por la independencia, consiguió su asiento en el Parlamento británico. Una revancha lenta y silenciosa que empezó nada más saberse el resultado del referéndum y que ha llevado a los escoceses de Sturgeon a colocarse como la tercera fuerza política en Westminster. Ahora y durante cinco años más, serán “una roca en el zapato para Cameron”, según aseguró tras el recuento la feliz dirigente a la que ya se le conoce como la Angela Merkel escocesa.

El descalabro laborista

Los de Ed Miliband se las prometían muy felices, sabían del ascenso de los nacionalistas en Escocia pero no se imaginaban que uno de sus feudos claves caería de esta forma, casi sin pelear y humillado por un partido infravalorado. Las encuestas les eran favorables, apuntaban a un empate técnico entre conservadores y laboristas que por las negociaciones podía favorecer a cualquiera de los dos, pero el esperar y la propaganda del cambio no les ha funcionado en ningún territorio y aún menos en Escocia.

Mapa Elecciones Reino Unido 2015

Mapa Elecciones Reino Unido 2015

Muchos periodistas ya apuntaban a que podía pasar. Los barrios obreros de Glasgow y el corazón de toda Escocia estaba cayendo en manos de los nacionalistas ante una izquierda británica que pagaba el precio por hacer campaña por el no en el referéndum independentista. A pesar de haber obtenido la victoria en la votación, los partidos tradicionales no ganaron la guerra aquel 19 de septiembre. Y se ha demostrado. Ni toreis ni laboristas parecen llamar la atención de un país que cada día que pasa s alejan un poco más del Reino Unido. Por no hablar de los liberales de Nick Clegg, que han desaparecido de las tierras del nortes quedándose con solo uno de los 10 escaños que consiguieron ganar en las elecciones de 2010.

Tanto Miliband como Clegg han dimitido de sus cargos tras el descalabro electoral, al igual que lo ha hecho Nigel Farage, líder del partido eurófobo y xenófobo UKIP. Por lo que solo quedan dos cabezas de partido fuertes en la política británica: David Cameron, por los conservadores, y la sorprendente Nicola Sturgeon por los nacionalistas del norte.

La Angela Merkel escocesa

Cuando Salmond decidió dimitir el pasado mes de septiembre parecía el fin de un partido que había dominado en los últimos años la vida política escocesa y que se había hipotecado a su dialéctica para llegar a las cotas más altas de su historia. Motivo por el cual, después de que Salmond decidiera poner punto y final a su camino como presidente del SNP, nadie daba un duro por su sucesora. Una mujer sin prestigio ni renombre, ni físico, con acento de Glasgow y desconocida para los electores. Pero sorprendió a todos.

Un acierto del olfato de Salmond, pues parece que fue el único que apostó por ella cuando nadie en el partido sabía qué hacía allí

Propaganda SNP

Propaganda SNP

Nicola Sturgeon se ha convertido en poco menos de un año en la mujer de moda en Reino Unido, la Angela Merkel escocesa. Con su paso silencioso pero firme, y un cambio radical de imagen, la antigua activista antinuclear se ha metido a su pueblo en el bolsillo. Un acierto del olfato de Salmond, pues parece que fue el único que apostó por ella cuando nadie en el partido sabía qué hacía allí.

Ahora Sturgeon, de 44 años, se queda como la opositora más fuerte de Reino Unido, la mujer llamada a hacer daño a Cameron y a defender a ultranza los derechos de su pueblo. Una escocesa, pelirroja, será la encargada de hacer tambalear el poder británico. Algo a lo que, en las islas, están más que acostumbrados.