Dentro del mito hay medias verdades, puede que hasta hechos, en las que se suelen cimentar las leyendas. Después de cincuenta años de carrera musical Leonard Cohen reúne tantas mentiras como crudezas. Una de ellas testifica como el cantante nacido en Montreal salía de su habitación del Hotel Chelsea, situado entre la séptima y octava avenida de Nueva York, con la intención de reunirse con Brigitte Bardot. De cualquier forma, Cohen no se encontró con ella, sino con Janis Joplin. “You were famous / your heart was a legend” “Tú eras famosa / tu corazón era una leyenda”, así describiría a la artista estadounidense en la canción ‘Chelsea Hotel No 2’.

La historia, el mito o la verdad detrás de aquella noche quedarían para siempre reflejado. Quizás Joplin no dijese una frase tan sentida, tan perfecta como aquel “We are ugly but we have the music” “Somos feos pero tenemos la música”, e incluso puede que tampoco le dijese a Cohen que prefería a los hombres guapos pero que por él haría una excepción. Y es que si algo ha caracterizado las letras de Leonard Cohen es conseguir sacar belleza de lo frívolo: Cantar “(I remember you) Giving me head on the unmade bed / while the limousines wait in the street” “(Te recuerdo) Mamándomela sobre una cama deshecha / mientras la limusina esperaba en la calle” y conseguir emocionar. La expresión Give head es una forma informal y vulgar de hablar del sexo oral en inglés, sin embargo, Cohen hace música, como siempre.

A sus ochenta y dos años publica nuevo disco confirmando con textos la idea que nadie quería pensar. Su despedida. ‘You want it darker’ es su presentación, un adelanto en el que Leonard Cohen susurra más que nunca. Da nombre a una de las canciones y al propio disco. Ya han pasado más de dos años desde Popular Problems (2014) “You want it darker / we kill the flame” “Lo quieres más oscuro / Matamos la llama” un ejercicio de dignidad sin igual. Un abrazo a la oscuridad que el propio autor parece ver cada vez más cerca.

Popular Problems en cambio radiaba luz frente a lo lóbrego –presente también en canciones como ‘Nervemind’ que sería utilizada para la cabecera de True Detective en su segunda temporada-. Pero el protagonismo recaía en canciones de carácter amoroso, casi cariñoso como ‘You got me singning’ o la hermosa ‘Did I ever love you’.

Now so long, Marianne, it’s time that we began
To laugh and cry and cry and laugh about it all again

El pasado agosto Cohen recibía la noticia del inminente fallecimiento de la que fuera su pareja y musa específica para la canción ‘So long Marianne’, uno de los hitos de la música popular. Escribió una carta que Marianne, residente en Suiza y enferma de leucemia, pudo leer antes de morir a los ochenta y un años. La historia recobraba vida y cualquier excusa era buena para volver a oír ‘So long Marianne’.

Todavía no ha confirmado que You want it darker sea por decreto su último trabajo. Y cuesta aceptar que en algún momento un álbum lo será. Pero si la despedida tiene que llegar será con la dignidad y la belleza a la que Leonard Cohen nos acostumbró. De ‘Suzzane’ a ‘Dance me to the end of love’, de ‘Lover, lover, lover’ a ‘Hallelujah’.

Su relación con España

Admirador ferviente de Federico García Lorca tuvo su máxima dedicación con ‘Take this waltz’, interpretación del poema ‘Pequeño vals vienés’. Por ello se le pudo ver sobradamente emocionado al recibir el Premio Príncipe de Asturias. Ahí dio uno de los discursos más intensos y dignos que se recuerden contando la historia personal que le unía con España, altamente recomendable.

Desde Joaquín Sabina a Enrique Morente, todos bebieron de su música, de sus textos. El artista flamenco pronunció la frase “Ya no quiero ser cantaor flamenco, ahora quiero ser el cantante de Lagartija Nick” y así nació el proyecto que rompió el flamenco, que rompió el rock: Omega, cantando a Federico García Lorca y a Leonard Cohen. Inconfundible ese cantar flamenco, esos coros que rompen el llanto en ‘Hallelujah’, del mismo modo que Cohen siempre quería voces femeninas en sus coros “para que suene algo bonito en mis canciones”.

En las celebraciones del citado Premio Príncipe de Asturias 2011, numerosos artistas españoles y más concretamente asturianos como Nacho Vegas –profundo admirador del trabajo del canadiense- mostraron sus respetos en forma de canciones con como por ejemplo ‘La canción del extranjero’, siguiendo los pasos de ‘The stranger song’.