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Imagen del telescopio Hubble que muestra los polos de hielo del planeta rojo (NASA).

¿Cuál es el planeta del sistema más adecuado para desarrollar vida? Aquel que tenga unas condiciones similares a la Tierra y que tenga agua. El telescopio Kepler, en honor al astrónomo alemán, descubrió el año pasado un planeta de condiciones similares al nuestro, Kepler-186f, que orbita sobre una estrella menor que el sol.

Pero este planeta, y su conjunto, están a 490 años luz de la tierra. Para poner esta distancia en perspectiva, un año luz equivale a 63 unidades astronómicas y una unidad astronómica son 150 millones de kilómetros. Por lo tanto, se trata de unos 4 billones de kilómetros. Demasiado.

Sin embargo, la esperanza está más cerca. Se llama Marte y recientemente se ha descubierto agua sobre el planeta rojo y por lo tanto puede, o pudo en algún momento, albergar organismos vivos. El estreno de la nueva película de Ridley Scott sobre este inhóspito planeta (The Martian. 2015) y el reciente descubrimiento de agua en sus cráteres ponen a este planeta en el punto de mira. No obstante, surgen varios problemas. Y uno de ellos es la temperatura. Marte, al estar tan lejos de la estrella en la que orbita, el sol, posee temperaturas tan poco agradables que oscilan entre los -153 grados Celsius y los 20 grados Celsius en las zonas más favorables.

Cartel de la película de Ridley Scott, 'The Martian'

Cartel de la película de Ridley Scott, ‘The Martian’

Elon Musk, físico y fundador de Tesla Motors, para muchos el futuro eléctrico de la industria automovilística, tiene una idea para solucionar este problema. Lanzar bombas nucleares al planeta rojo. Sí, como las que cayeron en Hiroshima o Nagasaki. Lejos de parecer una idea alocada, las bases científicas le dan la razón. La opción más rápida para calentar Marte es esta. Consistiría en ir lanzando bombas termonucleares a los polos del planeta. El hielo seco de la superficie se calienta, se evapora, sube a la atmósfera y calienta el planeta.

Pero Musk también tiene el as de la llamada ‘opción lenta’. Subir a Marte unos generadores de CO2 y provocar un ‘efecto invernadero’ artificial. Es lo mismo que la opción rápida, pero sin bombas y sin ganarnos más posibles enemigos. ¿Qué podría suponer esto? Bastantes cosas negativas. El lanzamiento de bombas nucleares no supondría una o dos, sino miles de bombas para formar unos denominados microsoles para su aumento de temperatura. Esto puede provocar que la superficie de Marte se sulfurice y sea inviable plantar en ella. O que el planeta rojo se vuelva radioactivo y sea imposible vivir sin un traje protector. Y a todo esto hay que añadirle el problema del campo magnético de Marte, que evoluciona favorablemente, pero es imposible para la vida.

La comunidad científica no está muy por la labor del lanzamiento de bombas, científicos como Michael Mann, Brian Toon o Joshua Banfield han mostrados sus discrepancias a US News o LA Times sobre las consecuencias de poner en el punto de mira el planeta rojo. Desde predecir un posible “invierno nuclear que cubriría de polvo toda la superficie de Marte” hasta, lógicamente “modificar la superficie de un planeta que nos causaría problemas para entender como funciona”. Sea como fuere, la opción de ‘terraformar’ otro planeta de momento suena a ciencia ficción. Aún desconocemos hasta cuando podremos disfrutar de la tierra, pero de lo que no cabe duda es que si no comenzamos a cuidar el sitio donde vivimos, su fecha de caducidad se adelantará bastante.