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Carteles a favor y en contra del matrimonio homosexual en el referéndum celebrado en Irlanda / Jesús Poveda. Dublín.

Davis Norris sonreía en todas las fotos de las entrevistas en los días venideros a la gran cita política de Irlanda respecto a los derechos de la comunidad homosexual en las últimas dos décadas. 27 años antes, Davis Norris ya era conocido como el mayor defensor y activista gay del país. En 1988 llevó a Irlanda a juicio ante el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, después de años de lucha dentro de las fronteras legales irlandesas. En el caso conocido como ‘Norris contra Irlanda’ se estableció que la ley irlandesa que prohibía las prácticas homosexuales vulneraba el octavo derecho de la Convención Europea de Derechos Humanos, que recoge el derecho al respeto de la vida privada y familiar. Cinco años más tarde, en 1993, la República de Irlanda descriminalizaba la homosexualidad. Tan sólo 22 años más tarde el pueblo irlandés salió a la calle para aprobar por un abrumador 62% de los votos el referéndum sobre el matrimonio homosexual el pasado 23 de mayo. Y así pasaba a la historia como el primer país del mundo en aprobar dicha resolución mediante una consulta popular. Davis Norris probablemente siga sonriendo.

Irlanda ha seguido la estela de otros países europeos que decidieron, siempre en el Siglo XXI, optar por asemejar los matrimonios entre personas homosexuales y heterosexuales. Dicho proceso no ha sido común en toda la Unión Europea, en el siguiente mapa se puede observar que países tienen legislado el matrimonio homosexual o una unión civil. 

En AZUL, los países donde está legalizado el matrimonio homosexual. En NEGRO, los países donde está reconocida su unión civil.

 

Los derechos de personas lesbianas, gais, transexuales y bisexuales  (LGTB) han avanzado a ritmo dispar en Europa desde que los Países Bajos fueran los primeros en legalizar el matrimonio homosexual. Desde el 1 de abril de 2001 todas las personas sin importar su orientación sexual han podido contraer matrimonio en tierras holandesas –la ley fue aprobada en el 2000, aunque tardó un año en entrar en vigor-. Le seguirían poco tiempo después Bélgica y España. A partir del 2009: Suecia, Francia, Portugal, Eslovaquia, Luxemburgo, Dinamarca, Reino Unido (a excepción de Irlanda del Norte), Finlandia y finalmente Irlanda dieron el paso. Tan sólo 12 países de la Unión Europea, de los 28 que la componen en total, han reconocido y legislado el matrimonio homosexual. Traducido en cifras, esta sería la situación porcentual en la Unión Europea:


[bargraph] [bar title=” % Países de la UE donde exista el matrimonio homosexual” percent=”43″ id=”b1″]


[bar title=”% Países de la UE donde exista el matrimonio homosexual o unión civil” percent=”68″ id=”b2″]


[bar title=”% Países de la UE donde no exista ninguna legislación” percent=”32″ id=”b3″] [/bargraph]

 

 Llama la atención, dentro de los grandes países de la Unión Europea en los que todavía no se permite el matrimonio entre personas de su mismo sexo, el caso de Alemania. Los enlaces que están estipulados para parejas homosexuales no comparten ciertos beneficios fiscales de los matrimonios. Este motivo junto al término y a los diferentes avances sociales que se están viviendo en Europa empiezan a calar dentro de la sociedad alemana. Christine Lüders, directora de la Oficina contra la Discriminación, advirtió esta semana que “Alemania se está quedando retrasada en el reconocimiento civil y legal” de las parejas homosexuales. Sin embargo, no se ha producido ningún movimiento político en las altas esferas alemanas que lleven a pensar en un posible cambio a corto plazo. De momento sigue formando parte de ese grupo de países [ver en mapa] que reconocen una unión pero no el matrimonio homosexual. Preocupa a la comunidad internacional la situación de Hungría que desde la llegada al poder de Viktor Orbán está dando un giro en contra de los derechos de los LGTB. 

Por otra parte, nueve países siguen sin reconocer ningún tipo de enlace o unión homosexual en sus textos legislativos: Bulgaria, Chipre, Eslovaquia, Grecia, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía e Italia. En el caso italiano, se han vivido instantes de cercanía con la comunidad LGTB como la mediática excepción en la que el alcalde de Roma, Ignazio Marino, registró a parejas homosexuales pese a la prohibición del gobierno a finales del año pasado. Los fuertes lazos de la Iglesia en Italia juega en contra del proceso. Al este, el reciente gobierno de Syriza no parece estar demasiado preocupado en torno al tema. Alexis Tsipras ha declarado en diferentes ocasiones que una regulación de uniones homosexuales no es prioritario en el país griego, sumido en una batalla económica con el Eurogrupo.