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Dibujo en una pared del monstruo de Frankenstein / Prayltino vía Flirck.

Béla Lugosi utilizó su físico y su acento húngaro para hacerse con el papel de Drácula en Broadway. El azar hizo que el candidato número uno, Lon Chaney, para encarnar al personaje de Bram Stoker en la nueva película de Universal, Drácula (1931), muriese de cáncer poco antes del inicio del rodaje. Béla Lugosi se convirtió en el conde Drácula para la gran pantalla. Nunca se pudo quitar el personaje de encima, o nunca quiso, o quizás ambas. Se corrió el rumor de que dormía en un ataúd y de que, incluso, su sepultura se realizó con el atuendo del terrorífico conde.  El pelo repeinado con gran cantidad de gomina y su mirada fría pasarían a ser universales a la hora de reconocer al vampiro más famoso de todos los tiempos. De la misma manera que, cuando tocaba señalar los rasgos de la criatura de Frankenstein, los tornillos en el cuello y el tono verdoso de piel son más reconocidos aún que las líneas de la obra original de Mary Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo. Lo mismo pasa con el Hombre lobo, la Momia, el Fantasma de la Ópera, el Hombre Invisible etc.

Aunque sea innegable que el primer paso para entender el miedo y el terror en la cultura tiene su base en la literatura fue con los conocidos como ‘Monstruos de Universal’ cuando se instauró la imagen actual de estos personajes. Entre los años 1923 y 1960, la productora estadounidense Universal aprovechó el tirón mediático de  las dos películas que empezarían estas sagas, El jorobado de Notre Dame y el Fantasma de la Ópera, para realizar un sinfín de historias de terror entremezcladas entre sí a veces de manera delirante con ejemplos como Frankenstein conoce al Hombre Lobo, la hija de Drácula o la Casa de Frankenstein, en la que todos los personajes del terror clásico interaccionaban entre sí. Más tarde, Universal alcanzaría el éxito total con películas alejadas de ese clásico terror como con Tiburón o Jurassic Park. Sin embargo, los planes de la multinacional pasan por volver a crear una nueva saga de películas de aventuras y terror basadas en sus personajes más emblemáticos. El primer paso fue la nueva adaptación de Drácula estrenada el año pasado, Drácula, la leyenda jamás contada. Cinta donde Luke Evans interpreta una nueva versión del conde de Transilvania. A esta película, si los planes no cambian, le sucederá en el 2017 un nuevo ‘reboot’ de la Momia, con Alex Kurtzman como director. De ahí en el adelante: nuevas versiones, ‘crossovers’, cameos etc., la maquina a todo rendimiento, copiando el exitoso estilo de Marvel en la gran pantalla con el fenómeno de los Vengadores.

Con Gary Oldman en uno de los papeles de su carrera haciendo del característico vampiro, la obra supuso la reinvención del género así como uno de los momentos cumbres en la filmografía de Coppola.

Con el futuro de los monstruos clásicos garantizado, tampoco hay que olvidar el hecho de que nunca han abandonado por completo el mundo del cine. Las adaptaciones de estos personajes siempre han perdurado en diferentes etapas del Siglo XX. A veces, de una manera tan exquisita como de la mano de Francis Ford Coppola, quien resucitó el sector del cine de terror con la superproducción Drácula, de Bram Stoker, en 1992.  Con Gary Oldman en uno de los papeles de su carrera haciendo del característico vampiro, la obra supuso la reinvención del género así como uno de los momentos cumbres en la filmografía de Coppola. En la película se incluyen escenas tan icónicas como la mítica frase “He cruzado océanos de tiempo para encontrarte”. Tres años más tarde  Kenneth Branagh quiso seguir el estilo marcado por Coppola –quien estuvo involucrado también en esta película como productor ejecutivo- con Frankenstein, de Mary Shelley, contando con un reparto de lujo encabezado por Robert De Niro en el papel de la criatura. Pese a seguir un ritmo similar, una representación más fiel que las películas de los años 30, 40, y 60 –sin ser en ningún caso una versión total, en ambos casos se modificaron elementos clave de los libros en favor del guión definitivo- no alcanzó las grandes críticas de la obra de Coppolla. En los 2000 se han visto nuevos ejemplos del cine de terror clásico mezclado con el de aventuras, como en la saga de la Momia protagonizada por Brendan Fraser, recuperando el sentido comercial de los monstruos clásicos en la gran pantalla.

En la actualidad la televisión también ha visto en estos clásicos una gran oportunidad para tirar de guión. Se pueden ver diferentes ejemplos, uno sería la serie procedimental Grimm, en la que un policía descubre la existencia de un mundo paralelo al suyo en el que algunos humanos son además criaturas mágicas de los cuentos de los hermanos Grimm. Él, al ser descendiente de los Grimm, tiene el poder para verlos y poder enfrentarse a los que sean malignos. La serie se basa en diferentes casos policiales normalmente producidos por estas criaturas. De momento convence a una buena audiencia en Estados Unidos y ya se rueda la quinta temporada.

Siguiendo un estilo totalmente diferente estaría Penny Dreadful, serie también estadounidense de la productora Showtime en un formato próximo a la miniserie. De momento, dos temporadas de ocho y 10 capítulos cercanos a la hora de duración. Con la segunda sesión en plena emisión, la producción de la serie nos lleva al Londres victoriano, donde diferentes personajes como el doctor Viktor Frankenstein o Dorian Grey interaccionan entre sí. El reparto está encabezado por Josh Harnett y Eva Green. Los dos primeros episodios contaron con la dirección de Juan Antonio Bayona, quien ofrece grandes dosis de terror psicológico, planos intrigantes y una oscura historia digna de los originales ‘peniques de los horrores’, historietas que se vendían en Inglaterra por valor de un penique y que tenían en los monstruos clásicos sus principales protagonistas.