Nick Hornby, autor de 'Alta Fidelidad', entre otras novelas.

Nick Hornby, autor de ‘Alta Fidelidad’, entre otras novelas.

El fenómeno Hornby se gestó en Reino Unido para rápidamente dar el salto a Norte América de la mano de grandes revistas culturales así como de la locomotora del cine. La firma Nick Hornby se pudo leer en gigantes como La Rolling Stones o The New Yorker. La crítica musical era su principal valedor. Pero el destino le tenía guardado una al escritor nacido en Surrey, un pequeño condado del suroeste de Inglaterra que, como le pasó a la mayoría de los alrededores, fue prácticamente absorbido por una expansión metropolitana llamada Londres. Impregnado por la nueva cultura, la televisión, el cine, la música pop, etc., escribió sobre lo que tenía más próximo, él mismo.

Hornby es, ante todo, un tipo peculiar. Un romántico en el sentido más antiguo que recuerda la palabra. Cuando no cumplía ni la edad para ir al instituto, se matriculó en la universidad más sectaria, apabullante y multitudinaria de las islas británicas: el fútbol. Para más emoción eligió apoyar al club que tiempo en adelante acabaría por ser denominado el gran perdedor de entre los conjuntos ingleses de renombre, el Arsenal. De su pasión ‘gunner’ nació su primer libro –con el que aporreó la puerta de las librerías- Fiebre en las gradas. Un texto nacido de las entrañas, de las propias experiencias sentimentales de Hornby, que marcaría el camino literario que le lleva a ser reconocido como una de las grandes figuras de la literatura Pop.

La vida sentimental de Hornby, o al menos lo que transmite en sus textos, no distaba mucho de lo que podía sentir un hombre normal y corriente. He ahí su secreto. El escritor y articulista inglés logró conectar a través de un lenguaje sencillo pero divertido con un amplio público que se vio representado por los personajes que inventaba –o recordaba-. Sus habituales protagonistas son hombres de mediana edad perdidos en los problemas sentimentales más típicos de la sociedad occidental. Rupturas amorosas, la fatigosa rutina laboral, etc., en definitiva la eterna pregunta: “¿Qué estoy haciendo con mi vida?”. La literatura de Hornby planea sobre esa idea, la esquiva, la retuerce y se ríe de ella, riéndose de sí mismo, riéndose a la vez del lector y haciendo que el lector se ría.

Portada de 'Alta Fidelidad'

Portada de ‘Alta Fidelidad’

Habituales son las excéntricas declaraciones en las que el británico apunta y dispara contra las lecturas pesadas. Aquellas que, presupone Hornby, se hacen por la obligación de afirmar haberlos leído. El tono de la charla en la que propuso su idea no fue recogido por los medios locales –Festival literario de Cheltenham, donde presentó su última novela Funny girl– por lo que no se puede confirmar si su comentario de “quemar” algunos de los grandes clásicos era tan sólo un chascarrillo o de verdad encendía la hoguera.

Su gran éxito hasta la fecha, tanto en críticas como en ventas, es Alta Fidelidad. Veinte años desde su publicación, quince desde el estreno de su versión cinematográfica, se han cumplido. Varias generaciones de lectores se han visto descritos o encasillados por los reflexivos –y a veces hirientes- diálogos y monólogos de sus páginas. Rob –Fleming en el libro, Gordon en la película- acaba de tener una amarga separación con Laura. Para condensar su ira, en un intento de venganza, la excluye de la lista de sus cinco peores rupturas de la historia. Un repaso de su geografía sentimental permite al lector comprender mejor su relación con Laura, así como los problemas que arrastra Rob.

La versión en carne y hueso se pedía a gritos. John Cusack tomó el papel protagonistas de una cinta dirigida por Stephen Frears. El popular actor estadounidense se involucró en el proyecto más allá de la actuación. Del Londres original de la novela se pasaba a las calles de Chicago. El resultado convenció a Hornby y a la crítica convirtiéndose en una pequeña gran joya de la gran pantalla. La actuación de Jack Black como secundario de lujo permite ver al cómico interpretando una dignísima versión del éxito ‘Let’s get it on’ de Marvin Gaye. La cinta goza además de una excelsa banda sonora.

Juliet desnuda, otro de los grandes ejemplos de la narrativa Hornby, puntualiza más en el lado femenino de una relación estancada. Pese a no llegar a la altura de Alta Fidelidad –que es casi unánimemente su obra más completa y talentosa- sigue construyendo situaciones tan surrealistas como la vida misma. La música también es un elemento que está presente en la mayoría de sus textos. Hornby ha publicado ensayos puramente dedicados a ello, como 31 canciones, en la que como su nombre indica desglosa y analiza 31 composiciones musicales. 

Afrontándose como una lectura amena, Nick Hornby ofrece altas dosis de risas y complicidad- Aunque muchos de sus lectores más apasionados ven en las líneas de Alta Fidelidad unos doce mandamientos a seguir; antihéroes de andar por casa –con batín como traje de faena- que simplemente buscan el consuelo de comprobar que la torpeza sentimental no es más que eso, torpeza. Y tal vez alguno de ellos conseguirá descifrar una de las mayores preguntas que el autor inglés planteó en voz alta, a sabiendas de que no existía una respuesta veraz: “¿Qué vino primero, la música o la miseria? … … ¿Escuchaba música pop porque estaba deprimido o estaba deprimido porque escuchaba música pop?”

Mejor subir el volumen.