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‘Opie’ Winston, en una fotografía promocional de Sons of Anarchy para FX.

Este artículo se engloba dentro de Perdedores de  la televisión, una serie de artículos publicados en el Acróbata que tratan sobre diferentes personajes emblemáticos de la pequeña pantalla. Los perfiles contendrán SPOILERS.

“Yo me ocupo de esto… “

Harry Winston nació marcado. La ficticia localidad de Charming, su hogar, engendró al club de moteros más queridos de los Estados Unidos. Al menos si nos fijamos en el éxito y audiencia que acumuló Sons of Anarchy durante las siete temporadas que permaneció en pantalla.

A Harry Winston nunca le llamaron por su nombre, siempre fue ‘Opie’. Del mismo modo que su padre nunca fue Piermont Winston, él era ‘Piney’, uno de los ‘First 9’. El grupo original de evidente número de miembros que formaron el club. Después de servir en la Guerra de Vietnam, a ‘Piney’ le pasó lo mismo que a muchos otros. No entendía el mundo al que había dedicado años de guerra, sangre y muerte. Decidió seguir a su amigo John Teller, compañero en la jungla, creando así el único aliento de felicidad en el que se sentían cómodos: Vivir fuera de la ley.  El idílico, casi hippy, ideario de John Teller fue absorbiéndose por una oleada de violencia y de mentira. Acabarían entendiendo, aunque fuera tarde, que hay caminos que se deshacen al pasar. Los hijos de ambos, ‘Jax’ Teller y ‘Opie’ Winston, sintieron camaradería nada más nacer. Ambos tenían en su sangre a los hijos de la anarquía. Crecieron sintiendo que la chupa era lo más importante, que sus hermanos tendrían insignias de tinta pegadas al pecho y que no existía mayor libertad que poner su moto a 180 kilómetros por hora. Así empezó la triste historia de Harry ‘Opie’ Winston.

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Cartel promocional de Sons of Anarchy.

Tras formar parte del equipo de guionistas –y aparecer también en escena- de The Shield, Kurt Sutter presentó a FX un nuevo proyecto, con un carácter personal. Así nació Sons of Anarchy, una serie que cuenta las andanzas de un grupo de moteros cuya organización se encuentra en horas bajas debido a los nuevos tiempos y a sus viejos enemigos. Jugando con la empatía del espectador, la mayoría de los personajes que nos presenta la obra mantienen un alto código moral. Eso no les impide traficar con armas, delinquir en general y matar si la ocasión lo requiere, eso sí, sólo a quien lo merezca, al menos en teoría. La historia la marca el personaje principal, ‘Jax’ Teller, interpretado brillantemente por Charlie Hunnam. Actores de la talla de Ron Perlman (Hellboy) o Katey Sagal (Matrimonio con hijos) se sumaron al proyecto. El impacto de la serie fue mayor del esperado y duró casi ocho años en las pantallas norteamericanas, siendo un éxito más nacional que internacional.  De los numerosos personajes que protagonizan la serie, varios son los que consiguen fácilmente el cariño del espectador. A pesar de la dudosa ética que les acompaña. Quizás, el favorito tiende a ser el mejor amigo del protagonista, ‘Opie’.

RECORDAMOS, SPOILERS.

El inicio de la serie nos muestra a un ‘Opie’ recién salido de la cárcel. Decidió, como le enseñaron desde pequeño, poner al club por delante de todo, incluida su familia. El gigantón barbudo trata de compensar los cinco años que pasó lejos de casa a su mujer, Donna y a sus dos hijos. Se aleja de los actos delictivos y comienza a trabajar en un aserradero. Pero él es un ‘hijo’ y los ‘hijos’ siempre vuelven. Debido a las artimañas de la agente de la ATF, June Stahl, quien hace pensar al presidente que ‘Opie’ es un chivato, Donna es asesinada. Ahí empezará su bajada a los infiernos.  Actuando casi como un kamikaze contra cualquier que se cruce en su camino. A pesar de todo y de momentos más que malos, jamás pierde su amor por el club, ni por ‘Jax’, su mejor amigo.  Ryan Hurst, el actor que da vida a ‘Opie’, continúa trabajando en diferentes series norteamericanas, donde se ha dejado ver prácticamente irreconocible sin su frondosa barba.

Los acontecimientos de la cuarta temporada, que incluyen la muerte de su padre y la separación de su segunda mujer, Lyla, le alejan inicialmente de la mesa –dónde se toman las decisiones que afectan al club-. Pero cuando algunos de los moteros son detenidos, ‘Opie’ regresa y provoca su arresto. Dentro de la cárcel, para cumplir el pago de una ofensa anterior, ‘Jax’ debe decidir quién de los cuatro implicados muere. ‘Opie’, consciente de que su mejor amigo no elegirá a ningún ‘hijo’ y que se presentará voluntario, salva la vida de ‘Jax’ sacrificándose. “Yo me ocupo de esto…”, son sus últimas palabras antes de ser brutalmente asesinado con una barra de hierro. ‘Jax’  trató de explicárselo a sus amigos, o tal vez de entenderlo él mismo: “Lleva buscando una salida desde la muerte de Donna”. Durante el resto de la serie, serán continuas los recuerdos del resto de la banda en su memoria.