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Leonardo DiCaprio, protagonista de ‘El Renacido / Foto promocional.

“Está más claro que el agua”, “ésta vez sí”, “ahora o nunca”, “es su momento”… Nunca estuvo tan fácil comentar en la máquina de café quién se impondrá en la categoría de mejor actor protagonista en los premios de la Academia de Cine estadounidense, los Oscars. Leonardo DiCaprio aspira a lograr la estatuilla dorada que tanto parece costarle conseguir por su trabajo en El Renacido. El actor norteamericano suma cinco nominaciones a los premios cinéfilos más glamurosos e importantes del mundo por sus actuaciones –hay que sumar una nominación más, esta vez como productor, en El Lobo de Wall Street-. Cuatro de ellos en la categoría principal, una en la de mejor actor de reparto. Para hacerse una idea del impacto que DiCaprio ha tenido en los galardones basta con decir que a sus 41 años sus candidaturas se han producido en tres décadas diferentes 90/2000/2010.

De DiCaprio se llegó a decir que dejaría el cine durante una larga temporada enfadado con la Academia por ni siquiera nominar su interpretación como esclavista en la película Django Desencadenado de Quentin Tarantino –otro de los grandes olvidados de los Oscars-.  De ese rumor se apuntó hacia otro que sonó con muchísima más fuerza, el desgaste producido por la difícil relación que mantuvieron actor y director durante el rodaje. De la supuesta retirada temporal sólo quedaron los comentarios ya que un año después, en 2013, se estrenaba El Lobo de Wall Street, arropado por uno de los directores que mejor han entendido su trabajo, Martin Scorsese –con él ya trabajó en El Aviador, Gangs of New York, El Infiltrado o Shutter Island-.

La increíble historia de Jordan Belfort, un corredor de bolsa que erigió un imperio a base de excesos y estafas que acabó en la cárcel por manipular el mercado de valores, unido al ritmo frenético otorgado por Scorsese hizo de la cinta una de las mejores películas de los últimos tiempos. La crítica estaba rendida a sus pies. DiCaprio, su personaje, esnifaba cocaína del culo de una prostituta, lanzaba enanos contra dianas mientras gastaba millones de dólares como si nada. Incluso así, su actuación permitía que el espectador acabara por tener pena de un hombre que lo tuvo todo, materialmente hablando. Pero una de las mejores noticias que ha dado Hollywood en los años se interpuso en su camino: Matthew McConaughey. En un giro que el público agradeció, prácticamente por unanimidad, el actor encasillado en las comedias románticas se convirtió en una de las grandes referencias masculinas del sector. Su pequeño papel en El Lobo de Wall Street, su actuación ganadora del Oscar en Dallas Buyers Club y su interpretación protagonista en la primera temporada de True Detective son los motivos.

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Póster de ‘El Lobo de Wall Street’.

“Otra vez será”, podía pensar Leonardo DiCaprio. Otra vez se escapa. Quitando el enorme valor que implica la subjetividad a la hora de juzgar las actuaciones, para ganar un Oscar no sólo hace falta realizar un gran papel, también tienes que tener suerte y que ninguno otro haya hecho una actuación más brillante ese mismo año. Ese pequeño apunte da respuesta a la estadística que tantas mofas ha causado en Internet: ¿Quién ha ganado un Oscar a mejor actor protagonista, Leonado DiCaprio o Nicolas Cage? Lo hizo el segundo por su actuación en Leaving las Vegas. Ben Sanderson publicó su autobiografía que fue llevada al cine con Cage en su piel. Un guionista en horas bajas se va a Las Vegas tras perder a su mujer y su trabajo con un único objetivo, beber hasta morir. Sanderson se suicidó poco antes del estreno de la película. El sobrino de Francis Ford Coppola se imponía a nombres como Sean Penn o Anthony Hopkins.

“Se daba por hecho que el británico Ralph Fiennes se haría con el galardón a mejor actor de reparto tras su escalofriante actuación en La Lista de Schindler, dónde se puso en la piel del dirigente nazi Amon Goeth . . . “

Pero, cuáles son las verdaderas opciones que Leonardo DiCaprio tiene para llevarse la estatuilla dorada a casa en esta edición. Si se tiene en cuenta los antecedentes más fiables, los Globos de Oro y los Bafta, lo tiene hecho. Tanto él como el director de El Renacido, Alejandro González Iñárritu, han sido los claros vencedores de dichas galas. La prensa especializada también se muestra unánime. Los otros candidatos son Bryan Cranston, por Trumbo; Matt Damon, por El Marciano; Michael Fassbender, por Steve Job; y Eddie Redmayne, por La chica danesa. Este último, vigente ganador en los Oscars de 2015 tras su interpretación de Stephen Hawking en La Teoría del Todo, parece ser el único capaz de hacer frente a DiCaprio. Pero las sorpresas suceden en los premios y la gala de la Academia no es una excepción. En la 66º edición (1993), se daba por hecho que el británico Ralph Fiennes se haría con el galardón a mejor actor de reparto tras su escalofriante actuación en La Lista de Schindler, donde se puso en la piel del dirigente nazi Amon Goeth. Sin embargo su nombre no sonaría como ganador, acabó por ser el de Tommy Lee Jones por El Fugitivo, thriller en el que compartió pantalla con Harrison Ford.

El papel de Leonardo DiCaprio en The Revenant es el que cualquier actor elegiría si su intención fuera convencer a la Academia. Dos horas y 36 minutos de lucimiento personal en lo relativo a la actuación –contando, eso sí, con un roba planos espectacular como Tom Hardy-. DiCaprio se sumerge en una oleada de violencia, dolor y sufrimiento. Es atacado por un oso, a punto de ser descuartizado, enterrado en nieve, sumergido en cataratas de aguas heladas… Y el espectador sufre con él. Nacido -como no- en Hollywood se ha consagrado desde hace años como uno de los actores favoritos de público y crítica. Lejos quedan los años de sex simbol juvenil post Titanic. DiCaprio llena la pantalla en cada cinta que graba, sostiene tramas a menudo escasas de guion, pero sobre todo lleva a la gente a las salas. A todo eso hay que sumarle el vacile que cada día crea ‘memes’ o sketchs en la red, como el videojuego para “ayudar a Leonardo DiCaprio a ganar el Oscar”. Ya sea por considerarlo injusto, por empatía o simplemente por hacer la gracia cada día más gente se une al mismo propósito. El 28 de febrero se dirá “And the Oscar goes to…”