Dorian durante el concierto del #WegowDay / Gloria Sáez Barneto

Dorian durante el concierto del #WegowDay / Gloria Sáez Barneto

Puede que ya haya perdido todo su sentido pero antes cuando se hablaba de Indie, cuando se puso ese adjetivo a un tipo de música era porque era música independiente, rara, diferente y sobre todo alejada de lo comercial y de las modas. Ahora parece que es al revés, el indie, gracias en gran manera al buen hacer de los músicos que cultivan este tipo de música está más de moda que nunca. Los grupos son estrellas, tocan en grandes escenarios, copan las cabezas de cartel de todos los festivales y hasta son los favoritos de productoras y medios para todas sus apuestas. Pero como en todo siempre queda algo de ese concepto indie, algunos artistas no se resignan (si puede decirse así) a ser estrellas o llenar grandes espacios, siguen apostando por ese lado más independiente, más diferente, de este tipo de música y el otro día en el #WegowDay se pudo disfrutar de tres grupos que apuestan de lleno por ese camino del indie que de verdad es indie.

En el cartel se anunciaban tres grupos empezando por los jóvenes Mirémonos, con solo un disco editado y con ese hambre de comerse el mundo que no entiende de ingresos ni de lo políticamente correcto, un grupo de chavales que prometían disfrutar de cada momento que tenían y tendrán encima del escenario. Tras ellos unos Varry Brava que acabarían significando un sorpresón para la noche, pero que ya venían avisando con las decenas de fans incondicionales del grupo que se posicionaban poco a poco en el OchoyMedio Club a la espera de su show. Para terminar esperaba el plato fuerte en un evento organizado por una nueva aplicación a la que hay que agradecer que apueste por la música en directo, para cerrar la noche por todo lo alto esperaba Dorian, uno de los grupos indie más clásicos de España y que mejor ha aguantado y defendido su posición ante el acoso de la fama, sin olvidar su esencia ni dejar a un lado su mundo llevan 10 años dando tumbos por los escenarios y conquistando cada vez más gente, más adeptos de la banda barcelonesa.

Mirémonos / Gloria Sáez Barneto

Mirémonos / Gloria Sáez Barneto

Con el completo colgado en la puerta empezaron a salir los grupos en una especie de microfestival que dejó ganas de más pero que dio una muestra del poder de lo independiente. Aunque parezca mentira lo que no tira por lo comercial o lo habitual también gusta y se disfruta mucho. Los jóvenes mirémonos derrocharon energía hasta no poder sudar más mientras la gente iba entrando y ambientándose, una suerte de grupo de teloneros que mostró muchas maneras con su indie rock siempre acompañado, como sorprendentemente el resto de grupos, de un piano. Los cinco chavales hicieron un canto a la vida y al futuro que parece que va más allá del mero postureo, parece que es una filosofía de vida. Solo tienen un disco pero estos madrileños apuntan muchas maneras. Tocaron durante 45 minutos y parece que el efecto energético funcionó porque para cuando Varry Brava salió a escena la gente ya tenía esa sensación de desinhibición que se siente cuando el calor llega a un buen concierto.

Los murcianos salieron con su look esperpéntico, sus ganas de divertir y su ambiente onírico como banderas y así lo hicieron notar al público en una noche que parecía dedicada a este tipo de imágenes. Con su música especial, una mezcla de pura música electrónica, de Dj de discoteca y sus letras cuanto menos llamativas encendieron el icónico club convirtiéndolo por momentos en la discoteca que es después de que los conciertos se acaban. Encendieron al público y a los que aún estaban indiferentes, reticentes ante tanta fiesta, se encargaron de encenderlos sus incansables fans. Ellos, vestidos con sus camisetas de “Arriva Varry Brava” iban entonando y bailando hasta más no poder todos los temas de estos jóvenes estrafalarios que recuerdan a un grupo de la movida mezclado con los discotequeros de los 90. Lo dieron todo demostrando que ahí hasta el del piano se mueve como si no hubiese un mañana. Y así, con el sudor ya en la frente y la pista a rebosar dieron paso a Dorian, avisaron que habían traído un repertorio corto pero potente y al final no hubo nadie que pudiera decir lo contrario.

Varry Brava / Gloria Sáez Barneto

Varry Brava / Gloria Sáez Barneto

Dorian salió con paso lento pero firme, es de esos grupos que a los que le ha llegado ese momento en el que no le hace falta presentaciones, no hay nadie que diga el clásico “pues no me suenan”, ya todos los conocen aunque sea de oídas, y se les respeta. Por eso pueden permitirse mezclar temas instrumentales, lentos, con otros más cañeros y nadie ni siquiera se atreve a rechistar, si de una serie se tratase diríamos que empieza a ser una serie de culto. Y con esos aires de gente normal que lo hace muy bien fueron repasando el repertorio, no falto energía, conexión con el público ni momentos más íntimos. No falto el ‘A cualquier otra parte’ con miles de saltos ni un final con confeti mientras pequeños y mayores, diez años sobre las tablas dan para atraer a muchas generaciones, disfrutaban a más no poder. Son tan normales estos barceloneses que hasta contaron lo contentos que estaban de que poco a poco los menores pudiesen empezar a entrar a los conciertos, todo con voz tranquila sin postureo con esa sensación de que solo buscaban disfrutar con su gente, con su público, lo máximo posible. Todos acabaron con ese sentimiento de que no había nada más que lo importante estaba ahí dentro en el poder de lo independiente.