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José Antonio Monago presenta su candidatura a la comunidad de Extremadura / www.presidentemonago.es

“El partido y esta sigla, PP, es la que nos va a hacer ganar de nuevo las elecciones y conviene que no lo olvidemos”, advirtió Mariano Rajoy ante la Junta Directiva Nacional del Partido Popular, entrado ya el mes de abril. Entre aplausos, el presidente del Gobierno remarcó: “Somos del PP y los que estáis aquí y os vais a presentar vais en listas del PP. Es importante, para mí es importante”.

Numerosas voces –dentro y fuera del partido- criticaron la estrategia política que marcó la primera ronda electoral del 2015. El Partido Popular se desplomaba en Andalucía. Ni las evidencias de corrupción, como el caso de los ERE, conseguían evitar que el Partido Socialista impusiera a su candidato como el más votado, mientras se siguen esperando los pactos que lleven a la investidura de Susana Díaz. Además, Podemos y Ciudadanos llegaban con fuerza. El PP y UPyD eran señalados públicamente como los grandes derrotados de aquel 22 de marzo.

El diagnóstico desde Génova parecía claro. Su candidato en Andalucía, José Manuel Moreno Bonilla, no había podido superar el hándicap que se le impuso a fuego tras su designación ‘in extremis’ por parte de Rajoy. Además, era muy poco conocido por su electorado. Su campaña, la cual contó con la presencia del presidente del partido en numerosos actos, profundizó más en la marca PP que en su propia figura. Otros parecen no querer correr el mismo riesgo.

Con la mayoría de elecciones autonómicas a la vuelta de la esquina, más las municipales, un grueso importante de los candidatos optan por presentar sus campañas dejando de lado la imagen del PP o del PSOE

Caso similar se observa en el otro histórico partido del país, la escasa participación de Pedro Sánchez en la campaña de Susana Díaz –supuestas estrategias a largo plazo por el liderazgo socialista al margen- se señala como una de las razones del éxito andaluz. Los años de crisis y la corrupción han golpeado fuertemente al PP y al PSOE. La irrupción de Podemos y de Ciudadanos sume en un momento de incertidumbre a los dos partidos que tradicionalmente se han repartido el poder en España. Con la mayoría de elecciones autonómicas a la vuelta de la esquina, más las municipales, un grueso importante de los candidatos optan por presentar sus campañas dejando de lado la imagen del PP o del PSOE. Un arma de doble filo pensando en un futuro muy cercano. Y es que a finales de año –a partir del 20 de noviembre- se celebrarán las elecciones generales. Tercer y último asalto del 2015, la fecha decisiva.

Uno de los pesos fuertes autonómicos del Partido Popular es José Antonio Monago. El actual Presidente de la Junta de Extremadura y máximo dirigente del Partido Popular en dicha comunidad autónoma aspira a ser reelegido tras su histórico triunfo en el 2011, cuando acabó con 28 años de gobierno socialista. La campaña de Monago quizás se trate de la más personalistas de todas, tanto es así que en la página web dedicada a su candidatura Presidente Monago , uno no encontrará símbolo alguno del Partido Popular. Si se agudiza la vista, sí se verán dichas siglas. Ni siquiera el característico tono azul, que suele asociarse como distintivo de los populares, puede  verse en el portal, donde predomina el verde. El eslogan “Hacemos Extremadura”, obvia referencia a  Podemos, viene acompañado de diferentes actos de campaña que han hecho que Monago sea uno de los sospechosos habituales en las redes sociales. Primero fue con su rap y después con el vídeo que proclamaba el mayo del 68 como la gran referencia de su propuesta política.

Madrid: Diferentes estrategias, misma tendencia

 

No acudir con el partido como bandera es también la opción elegida por Ángel Gabilondo. El que fuera durante el último gobierno socialista ministro de Educación aceptó la difícil papeleta de reconducir la candidatura a la Comunidad de Madrid. Pedro Sánchez decidió mostrar músculo político expulsando a Tomás Gómez por la investigación de los sobrecostes en la construcción del tranvía de Parla. Gabilondo fue uno de los primeros en estar en las quinielas de la nueva gestora de los socialistas en Madrid, dirigida por Rafael Simancas. A pesar de otros posibles candidatos, como Pedro Zerolo, finalmente desde el partido se eligió al catedrático, éste únicamente puso una condición sobre la mesa, no se iba a afiliar al PSOE. Con el estandarte de independiente por bandera, la campaña de Gabilondo se aleja del foco mediático tan utilizado por el candidato socialista a alcalde de Madrid, Antonio Miguel Carmona. Dos formas diferentes de hacer política, pero con un rasgo en común: el nombre antes que el partido. Mientras que Gabilondo cumple esta premisa por vocación, Carmona lo hace por huracán mediático –uno de sus últimos actos públicos le llevaron a cantar en directo en el programa Que tiempo tan feliz-.  En frente, el reto de tomar una de las plazas más fieles del Partido Popular: Madrid.

Una de las primeras decisiones de Aguirre tras ser nombrada oficialmente candidata fue asistir a una manifestación pro-vida en contra de la marcha atrás tomada por el Gobierno respecto a la ley del aborto.

 Por un lado Cristina Cifuentes, elegida desde el partido para liderar las listas a la comunidad. A la alcaldía, uno de los rostros más independientes entre los populares, Esperanza Aguirre. Una política tan respetada como temida, incluso dentro del propio partido. Una de sus primeras decisiones tras ser nombrada oficialmente candidata fue asistir a una manifestación pro-vida en contra de la marcha atrás tomada por el Gobierno respecto a la ley del aborto. Sus numerosas declaraciones contradiciendo las versiones oficiales del PP muestran que no está dispuesta a interponer los intereses de Génova a los suyos. Podemos –y su coalición para los municipales- junto a Ciudadanos pondrá a prueba el peso de las marcas PP y PSOE en la capital.

Esperanza Aguirre no es la única aspirante a la alcaldía por parte del PP que ha decidido centrar su campaña en su propia persona. En uno de los feudos locales más longevos que el PP guarda en Andalucía, Málaga, el actual alcalde y candidato a la reelección, Paco de la Torre, ha planeado una campaña basada en la solidez de sus años de mandato. De la Torre ocupa el mayor cargo de la Casona del parque desde el año 2000. Cinco años antes, entraba como independiente en las listas de Celia Villalobos –actual vicepresidenta del Congreso de los Diputados-, aunque en 1996 decidió afiliarse a los populares. Tras la marcha de Villalobos -ocupó el cargo de Ministra de Sanidad-, De la Torre ha mantenido durante 15 años su puesto en la alcaldía. Y quiere otro mandato. Bajo el lema “Paco de la Torre SÍ”  en su portal tan sólo se puede ver el logo del Partido Popular a pequeña escala.