Boceto de la máquina creada por Niépce y DaguerreEl 19 de agosto se conmemora la primera patente de fotografía de la historia y se celebra, en su honor, el Día Internacional de este arte no reconocido como tal al menos por los puristas. Un invento que podría estar entre los más importantes de la historia de la humanidad, y que, como todos estos grandes descubrimientos humanos, goza de un relato propio lleno de polémica y plagado de traiciones, robos y pioneros olvidados.

Aquel 19 de agosto de 1839 un tal Louis-Jacques-Mandé Daguerre presentaba ante la Academia de las Ciencias de París su invento más prometedor. El artilugio que dejaría su nombre escrito en el libro de historia universal. Daguerre presentaba y patentaba la primera máquina fotográfica que había conocido el hombre bajo el nombre de daguerrotipo. El artista francés lo hacía sólo, y solo se quedó su nombre cuando se puso en negro sobre blanco que el hombre había inventado: ‘la ciencia y el arte de obtener imágenes duraderas por la acción de la luz’. A pesar de que ni lo había hecho en solitario ni había sido el autor intelectual del invento que estaba presentando y patentando ante la sociedad parisina del siglo XIX. Por encima del resto en aquella presentación faltaba un hombre, un nombre, al que posteriormente se le reconoció parte del éxito pero que quedó siempre en un segundo plano, tras el poderoso Daguerre. Joseph Nicéphore Niépce, mentor y socio de Daguerre que había conseguido fijar imágenes solo con la luz 20 años antes de que aparecieran los daguerrotipos.

Como todos los grandes inventos que se dieron en el prolífico siglo XIX, 100 años llenos de proyectos e inventos que podrían llegar a tacharse de locos, propiciados por pioneros que llegaban al límite del conocimiento humano, la fotografía también dio sus primeros pasos en el convulso terreno de los emprendedores decimonónicos. Niépce era uno de esos locos de las ciencias con vocación de cambiar la historia a base de inventos, Daguerre también lo era un poco, aunque ni mucho menos al nivel de su colega. Mientras Niépce había inventado un motor a propulsión para barcos antes de inmiscuirse en el mundo de la fotografía, Daguerre había labrado su carrera en el mundo de la pintura realista y en los experimentos por mejorar ese tipo de pintura hasta llegar al máximo realismo posible.

Se habla que esta imagen de Niépce puede ser la primera foto de la Historia

Se habla que esta imagen de Niépce puede ser la primera foto de la Historia

En ese punto de sus vidas se cruzaron, en un París ávido de nuevas experiencias y artilugios que cambiasen su sociedad, los dos grandes inventores de los cuales solo uno se quedaría con la fama.

Corría 1829 cuando ambos se conocieron. Daguerre intentaba adentrarse en el complicado mundo de la fotografía y Niépce llevaba 20 años intentando perfeccionar su máquina fotográfica primitiva, de la cual no se conserva ninguna imagen. El invento ya parece que estaba bastante avanzado cuando firmaron el contrato de socios, pues las cláusulas quedaron bastante claras para una próxima patente que auguraban sería revolucionaria en todos los sentidos. En este primer acuerdo ambos se comprometían a nombrar a Niépce como principal inventor de la máquina fotográfica por “haber encontrado un nuevo procedimiento para fijar, sin necesidad de recurrir al dibujo, las vistas que ofrece la naturaleza”. Lo que quiere decir que a fecha de 1829 el inventor de la fotografía era Niépce con todas las de la ley y a espera solo de poder patentar su obra en la que llevaba trabajando 20 años.

Pero en 1833 la cosa cambió completamente. Niépce y Daguerre habían estado trabajando juntos un tiempo y posteriormente se habían separado, pero siempre respetando el contrato que firmaron. Pero unos problemas de salud acabaron con la vida del primero, y el segundo, avispado, no dudó en intentar hacerse con el invento para él solo. Pasaron los años y Daguerre siguió investigando sobre los trabajos de Niépce mejorando, por casualidad, parte del proyecto. Descubre el vapor de mercurio y consigue reducir los tiempos de exposición de horas a minutos, un avance técnico que posteriormente sería clave para popularizar este arte entre la burguesía de todo el mundo. Daguerre gana enteros y Niépce, fallecido antes de que apareciese cualquier tipo de patente, queda en un más que segundo plano.

Finalmente, en 1835, Daguerre consigue su objetivo y debido a los problemas económicos del hijo de su socio cambia el contrato firmado a cambio de dar parte del dinero de la patente al joven Niépce. En 1838, un año antes de presentar su máquina ante el mundo entero, Daguerre ya es el dueño de la patente y hasta cambia el nombre por el de daguerrotipo, dejando a un lado todo lo relacionado con su amigo y mentor. Daguerre pasará a la historia como el inventor de la fotografía gracias a una mejor salud y a un mejor bolsillo. La historia de estos dos pioneros, inventores, compañeros y competidores acaba con la compra de la patente por el Estado francés que a cambio les da una pensión vitalicia tanto a Daguerre como al heredero de Niépce. La patente vuelve a cambiar de manos y el invento, como todo, se va detrás del dinero.

Daguerrotipo de Daguerre considerada la primera foto con personas en la Historia

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