Cartel exposición 'Itinerario de Hernán Cortés'

Cartel exposición ‘Itinerario de Hernán Cortés’

Tras casi siete meses abierta, la exposición ‘El Itinerario de Hernán Cortésechará el cierre el próximo día 3 de mayo. Durante este tiempo miles de personas han paseado por los pasillos de la fundación para disfrutar de una muestra que intenta dar una explicación diferente de uno de los episodios más turbulentos de la historia española: La conquista de México.

La colonización como un choque de culturas en un mundo totalmente nuevo en el que civilizaciones totalmente diferentes luchan por imponerse una sobre la otra. Una lucha natural y primigenia que no busca la destrucción del otro sino demostrar su superioridad imponiendo su cultura para quedarse con el poder. Sobre esa base se construye la exposición del Canal que hace un recorrido desde los orígenes de las colonizaciones hasta la herencia que el choque de culturas dejó en un territorio como México.

“El mito nace de la ideología y solo la crítica de esa ideología podrá disiparlo”

El premio Nobel de Literatura Octavio Paz se ganó unos cuantos enemigos por su defensa de Hernán Cortés en un momento en el que el colonizador extremeño era visto como un conquistador asesino y sangriento. Pero Paz no defendía la idea de Cortés como héroe, un mito extendido por el nacionalismo español durante mucho tiempo, sino la entrada del colonizador en la historia como hombre. “El mito nace de la ideología y solo la crítica de esa ideología podrá disiparlo. El conquistador debe ser restituido al sitio al que pertenece con toda su grandeza y sus defectos: a la historia. Así dejará de ser un mito antihistórico y se convertirá en un personaje histórico, es decir, humano”.

Aunque le costara, parece que algunos si escucharon a este poeta y diplomático natural del mismo centro de México D.F, donde Cortés hizo sus mayores barbaridades, en la espectacular Tenochtitlán. Tras años y años de lucha contra la imagen de Cortés vendida por británicos y holandeses, enemigos del Imperio hispánico, el explorador empieza a encontrar su redención en unos círculos históricos que interpretan la colonización de México como una evolución de las conquistas romanas.

Un choque de culturas

“Al ver tantas ciudades y pueblos construidos en el agua, y otras poblaciones en tierra firme, nos quedamos admirados. Hubo quienes pensaron que se trataba de un hechizo, como los que se narran en el libro de Amadís, pues había grandes torres, templos y pirámides erigidos en el agua. Otros se preguntaban si todo eso no sería un sueño”.

Así contaba uno de los acompañantes de Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo, la entrada del cortejo hispánico en las calles de Tenochtitlan, la capital del Imperio Azteca. Este evento supuso el momento culmen de la la expedición de Cortés. El descubrimiento de una ciudad mucho más desarrollada que cualquier capital europea y que nadie en todo el mundo imaginaba que podría existir.

La exposición da una importancia capital a este momento, al cruce entre el rey de los aztecas Moctezuma II y Hernán Cortés. Un momento de unión cultural entre un hombre que casi nada sabía sobre todo aquello y un Dios sobre la tierra.

Cuadro Exposición Hernán Cortés

Cuadro Exposición Hernán Cortés

Según los historiadores, poco o muy poco sabía Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano, nacido como un hidalgo rural de Medellín, un pueblo de la Extremadura profunda, cuando se lanzó en 1519, con un ejército pagado por él, a colonizar un terreno del que solo había rumores y exploraciones superficiales.

Tras llegar a las costas del Yucatán, sin una educación de navegante ni de explorador, Cortés empezó a descubrir, paso a paso, un continente desconociendo lo que le podía esperar después. De ahí que su colonización se fijara en otras anteriores como las de Alejandro Magno o las llevadas a cabo por los romanos. Basó sus pasos en la relación con los indígenas y la fundación ciudades desde las que controlar, con hombres fieles a él, todo el territorio que iban descubriendo. Ciudades al estilo romano y en las que la religión sirviera de instrumento para fidelizar a la población local.

Un tipo de colonización muy primario que tuvo que lidiar con un continente mesoamericano bastante avanzado pero que chocaba radicalmente con toda la tradición europea. Unos 500 guerreros hispánicos, con el único objetivo de descubrir territorio y consolidar el poder de la corona de los Austrias, se vieron entremezclados en una civilización muy avanzada y de cuya existencia nada sabían antes de llegar allí.

200.000 personas se calcula que murieron a manos de los hombres de Cortés y sus aliados en la caída del Imperio Azteca. Una civilización muy avanzada y organizada que impresionó a unos hispanos que venían de una Europa que iniciaba el Renacimiento. Una cultura que midió sus fuerzas con los colonizadores y cayó ante la superioridad del acero la pólvora y los caballos. El choque entre dos mundos que por la evolución cayó del lado de Cortés y sus hombres.

Las 400 piezas únicas expuestas en la exposición del Canal son muestras de un choque de civilizaciones en el que Cortés tuvo el papel de un personaje más en medio de un proceso que cambio la historia del mundo.