Fragmento de la serie Borgen / Danmarks Radio (DR)

Dinamarca está de moda. En los últimos años, el mundo ha asistido atónito al florecimiento de una industria que este pequeño país nórdico, de apenas 5,5 millones de habitantes, nunca imaginó que pudiera llegar a exportar: las ficciones televisivas. Sin embargo, series con ADN danés como Forbrydelsen, una coproducción germano-danesa más conocida como The Killing, a la que siguió Borgen y, posteriormente, 1864, no sólo han logrado cautivar a la crítica de forma unánime sino que su éxito ha hecho que las grandes productoras internacionales se lancen a la compra de sus derechos.

Todo comenzó en 2007 cuando la BBC decidió apostar por una desconocida serie policíaca producida por Danmarks Radio (DR), el ente público de radiodifusión de Dinamarca, con el único aval de las excelentes cifras de audiencia que había cosechado en su país de origen. Pronto Forbrydelsen se convirtió en un fenómeno de masas, ostentando durante 12 semanas consecutivas el número uno de los dvd´s más vendidos en el Reino Unido, y despertando el interés de uno de las grandes productoras norteamericanas, la AMC.  Este canal, que ha producido series de éxito como Breaking Bad o Mad Men, llevó a cabo un remake, The Killing, protagonizado por la actriz Mireille Enos, cuya última temporada estrenó Netflix el pasado mes de agosto.

Otro producto surgido directamente de los prolíficos estudios de la televisión pública danesa es Borgen. Esta ficción, que ha llegado a España con el retraso habitual que acompaña a las series producidas en el continente, narra la subida al poder de Birgitte Nyborg, la primera mujer en convertirse en jefa de Gobierno del país nórdico, apoyada por una complicada coalición de partidos de centro-izquierda. La serie, más próxima a El Ala Oeste de la Casa Blanca, por la forma certera y precisa en que pone al descubierto todos los resortes del poder, que a House of Cards, más centrada en la psicología de los personajes, ha logrado picos de audiencia en su país equivalentes al 40% de la población. Y es que buena parte de las razones que explican el éxito de las producciones danesas está en la exigencia a la que son sometidos sus creadores. En un documental de auténtica referencia para todo aquel amante de la televisión, Las series que surgieron del frío, producido por Canal +, un guionista danés destaca la presión para alcanzar el mínimo de un millón de espectadores, en un país de poco más de 5,5 millones, que debe lograr para poder conservar su trabajo. Tal ha sido el éxito de la serie creada por Adam Price que la estadounidense HBO ha mostrado su interés para realizar un remake del -como algunos han llegado a calificar- mejor drama político de la historia de la televisión europea.

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Pese a todo lo anterior, ni Forbrydelsen ni Borgen llegan a la apuesta que DR ha realizado con 1864, la primera gran producción de la televisión danesa, y la serie más cara producida hasta la fecha. Esta ficción rompe con la temática tradicional de las series nórdicas, habituadas a moverse entre las sombras del género negro, para retrotraer a los espectadores 150 años en el tiempo hasta uno de los conflictos bélicos que más ha influido en la memoria histórica de Dinamarca: la guerra de Schleswig-Holstein entre Dinamarca y la Prusia de Bismarck. Un conflicto en el que Dinamarca perdió gran parte de su territorio y en el que ganó el profundo trauma que todavía hoy acompaña la mentalidad danesa. Así, pese a que las batallas ocupan un lugar central en 1864, sería injusto referirse a ella como una serie bélica. En realidad, la miniserie, cuya primera temporada está compuesta por ocho capítulos, narra la historia de amor de dos hermanos, Jane y Lud, y su mejor amiga, de la que ambos están enamorados. El cineasta danés Ole Bornedal, responsable de filmes como The Possesion (El origen del mal), es el encargado de mover los hilos de esta ficción dramática narrada con una calidad narrativa y una técnica propia de un trabajo cinematográfico.

Para encontrar los orígenes de este modo tan particular de hacer series hay que recurrir a los primeros trabajos de autores celebres de la filmografía danesa como Lars Von Trier, el polémico director de Nymphomaniac, que, antes de sacudir al mundo con su transgresora reflexión sobre el sexo, revolucionó el panorama televisivo danés con The Kigndom (El Reino). Una miniserie ambientada en el Rigshospitalet de Copenhague, el principal hospital de la capital danesa, donde se dan cita una gran variedad de extraños e inexplicables sucesos, y que inspiró al escritor estadounidense Stephen King para crear su exitosa serie Stephen King’s Kingdom Hospital.