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Pantallazos de los tweets de Guillermo Zapata.

Uno de los famosos españoles  que con más asiduidad utilizó y sigue utilizando Twitter es Nacho Vigalondo. El cineasta, autor de películas como Los Cronocrímenes u Open Windows, abrió su cuenta personal en la plataforma en mayo de 2007, siendo uno de los primeros en sumarse a la red social por excelencia junto a Facebook. Y es que Vigalondo ha tenido un extraño protagonismo en la polémica que ha llevado a Guillermo Zapata, quien había sido nombrado recientemente concejal de Cultura y Deportes en la ciudad de Madrid, a presentar su dimisión por la publicación de unos tweets fechados en el año 2011. Que sucediera hace cuatro años, que Guillermo Zapata no fuera una figura pública o política relevante en ese momento o que –como él mismo defendió en una carta- los mensajes se englobaron en una reflexión sobre el humor negro no han evitado una ola de indignación que recorrió España a través de las redes sociales, especial y paradójicamente vía Twitter. Bidones de gasolina y cerillas.

Chistes del tono “¿Cómo meterías a cinco millones de judíos en un 600? En el cenicero” eran copiados y pegados en forma de pantallazos. El propio Nacho Vigalondo defendió a Zapata al recordar que esos comentarios fueron debido a una polémica en el Timeline del director, quien utilizó en tono jocoso el holocausto: “¡El holocausto fue un montaje!”. El gag no fue acogido por los usuarios con el humor que intentó impregnar. A parte de la reprimenda popular, Vigalondo comprobó que el diario El País le vetó de su blog personal. Algunos twitteros, como Zapata, salieron en defensa del humor negro. Cuatro años más tarde, esos mensajes que en su momento pasaron sin pena ni gloria, según los pantallazos apenas llegaron a los doce retweets, se convertían en viral y acababan por provocar su dimisión.

Las redes sociales, así como los medios de comunicación, se han convertido en un creador de fenómenos virales. Acontecimientos, hechos, personas, mensajes o imágenes que, de la noche a la mañana, pasan a estar en las pantallas y en las conversaciones de medio planeta.  Los políticos, de todos los partidos y de cualquier clase de ideología, lo han sufrido en sus carnes y redes. Aunque en la mayoría de los casos  no pasaba de anecdótico o cómico, como en el caso del actual Secretario General del Partido Socialista, Pedro Sánchez, quien mantiene el mismo perfil de Twitter que utilizaba cuando simplemente era una figura fuera de la primera línea de la política. Ahí se podía permitir el lujo de compartir que estaba comiendo “una pizza cojonuda” o incluso, conjugar mal los tiempos verbales: “Ser malos, buenas noches colegas”.

En la bandada popular, Cristina Cifuentes, a quien las últimas informaciones sitúan como próxima presidenta de la Comunidad de Madrid, destaca por asegurar que todavía maneja ella misma su perfil personal. Detalle extraño en los altos círculos políticos, donde un equipo de comunicación suele medir cada Tweet, cada palabra y cada detalle.  Todavía se pueden ver retweets o pantallazos de mensajes de la que fuera delegada del gobierno en Madrid que la han llevado, por ejemplo, a encontronazos con la ex candidata de Izquierda Unida Madrid Tanía Sánchez. 

Pero no sólo de la política vive el viral. Durante las últimas semanas, un extracto breve de una conferencia circula por los teléfonos móviles de gran parte del país. Pasándose de grupo en grupo, el Mago More, relata en tono de humor cómo en las empresas hay cuatro tipos de trabajadores: incas, mayas, aztecas o arapahoes. Llama la atención que el fragmento del vídeo que arrasa en Whatsapp y Facebook pertenezca a una conferencia del 2012. No parece que la fecha sea importante a la hora de compartir entretenimiento. Imágenes, vídeos o mensajes circulan por las redes sociales continuamente, algunos de ellos sufren una especie de retroalimentación cada cierto tiempo a pesar de que su fecha esté más que desfasada, regresando a la primera línea mediática. Muchos son ya los que intentan limpiar sus cuentas personales temiéndose lo peor, políticos y no políticos.

Los propios medios de comunicación se han visto inmersos en el auge de lo viral, de lo mediático, tan volátil como peligro. Una de las estrellas deportivas –y comunicativas- de los últimos años es el actual entrenador del Chelsea José Mourinho. El portugués, quien pasó tres años entrenando al Real Madrid, se convirtió en el eje mediático de la información deportiva. Tanto es así que, pese a que la próxima será la tercera temporada sin Mourinho en España, sigue protagonizando informaciones nacionales. El año pasado, volvió a ser noticia en varios tabloides que se hacían eco del periódico estadounidense The Times, en el que se aseguraba que Mourinho llamó, entre otras cosas, “traidores” a sus jugadores durante su etapa en el Madrid. Los comentarios ante esta ‘nueva’ situación volvieron a arder en las redes sociales. El medio estadounidense citaba dichas palabras en un extracto del libro The Special One: the dark side of Jose Mourinho. Poco después las piezas encajaban, ya que se trataba de la traducción de Prepárense para perder, libro publicado en España un año antes y escrito por Diego Torres, periodista de El País encargado de seguir la actualidad madridista. Un viral a destiempo, como tantos otros, pero viral y al fin y al cabo.